El afán por lograr un film estilizado en lo visual (es decir, cursi) y vanguardista en lo narrativo (es decir, plomo) arruinó todas las posibilidades de un guión que sin ser la gran cosa, seguro daba para pasar un rato mejor. Al menos, la trama sobre una agente especial experta en psicópatas que utiliza a la víctima de un loco peligroso e inatrapable como carnada para luego enamorarse de él (y tener sexo muy poco seguro, lo que no es nada recomendable en la primera cita, aun si el galán es un Lástima que esos momentos sólo ocupen unos 10 minutos de los eternos 103 que dura el film, de modo que ese puñado de secuencias impactantes no ayuda al conjunto, y ni mucho menos sirve para perdonar semejante desperdicio de talento.
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