4 de diciembre 2002 - 00:00

Los años trágicos de Virginia Woolf

Herbert Marder «Virginia Woolf. La medida de la vida» (Bs. As., Adriana Hidalgo, 2002, 422 págs.)

Uno de los rasgos más fascinantes de esta biografía, centrada en los últimos 10 años de vida de la escritora Virginia Woolf, es la habilidad con que Marder va pulsando los sentimientos y emociones de la escritora -en el espacio público o privado, en conversaciones con allegados o en sus torturados soliloquios-como si se tratara de alguno de los personajes de sus novelas. Marder es un investigador honesto que se ajusta a los hechos con rigurosidad científica, pero disfruta de una misteriosa empatía con la prosa de Woolf. Tal es así que la primera parte de su biografía está impregnada por el espíritu y la estructura de «Las olas», a la que dedica además un revelador análisis. Según él mismo señala, su decisión de escribir esta biografía «surgió de la fascinación por la forma en que la gente se transforma bajo presión». Esto explica su interés en subrayar aspectos menos relevados de la vida de Virginia Woolf, como su creciente resistencia a la turbulenta atmósfera socio-política de los años '30, que la llevó a escribir «en defensa de la libertad en una época de campos de concentración». Marder entrecruza hábilmente los hechos históricos con la evolución personal de su biografiada y los coteja con otros puntos de vista, relevados entre la correspondencia de familiares y amigos. También se ocupa de mantener siempre presentes varios leit motivs de la vida de la escritora, como sus constantes referencias al agua, un preanuncio de su suicidio en el río Ouse. El vuelo literario de este valioso ensayo decrece en la segunda parte, debido a las minuciosas y constantes referencias a la guerra y a la salud de su protagonista. «La medida de la vida» ofrece un panorama muy claro de la personalidad y la trayectoria de esta magnífica escri tora, pero habrá quienes lamenten el protagonismo de personajes anodinos como la cocinera Nelly Boxall o la compositora Ethel Smyth, una mujer enérgica y «con marcado interés por la realidad», pero poco dada a las reflexiones profundas. En compensación resulta sumamente interesante el pasaje dedicado a algunos miembros del grupo Bloomsbury, en especial Lytton Strachey y su amante, la conflictuada pintora Eleonora Carrington. Como novedad, incluye un apéndice con algunas cartas de Octavia Willberforce, la médica que atendió a Virginia en sus últimos meses de vida.

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