2 de mayo 2001 - 00:00

Los "Backstreet" ya no son tan boys

Seguramente, la mayoría de las jóvenes fans que consumen el producto Backstreet Boys no comprende lo que dicen las letras de las canciones. Las músicas y los arreglos que rodean esos textos son en general sencillos, reiterativos, con desarrollos previsibles y un sonido estandarizado como el de tantos otros grupos.

Ellos cantan con profesionalismo pero sin virtudes especiales. Es obvio entonces que el público que fue a verlos a River -40.000 personas de acuerdo con la versión de la productora, aunque parecía menos-lo hizo movido casi exclusivamente por la presencia de estos cinco norteamericanos que rompen sus corazones.

La fórmula es sin duda atractiva porque cada uno de los Backstreet representa distintos personajes, tiene sus propias fans y pega en lugares distintos de la sensibilidad de sus seguidoras. El problema es que el tiempo pasa. Cuando empezaron, a mediados de los '90, el mayor del quinteto -Kevin Scorr Richardson- no llegaba a los 25 años, y el más pequeño -Nicholas «Nik» Gene Carter-era apenas un adolescente.

Por esa época todavía resultaban simpáticos -¿y hasta creíbles?- sus mohínes a la platea, sus poses y sus frases estudiadas, sus movimientos pélvicos. Hoy, los mayores están a punto de peinar canas y de perder algunos pelos de su cabeza. Ya no son «boys» y lo que fue simpático empieza a ser patético.

Fórmula

Su público, que se renueva año a año, no envejece; pero ellos sí. Y la fórmula, entonces, empieza a mostrar cada vez más lados flacos. Nada de esto, por cierto, es lo que piensan sus seguidores -mayoría absoluta de quinceañeras aunque se vieron algunos muchachos entre el público-que asistieron en buen número al estadio y que gritaron desaforadamente ante cada gesto o en el comienzo de cada canción.

Para ellos, los Backstreet cumplieron mejor que en su anterior visita. Este show fue mucho más contundente en lo visual, con muchos efectos, músicos escondidos en el fondo del escenario -total, a nadie le interesa lo que tocan-, con una pantalla central deslumbrante, con muchos cambios de ropa y con un repertorio largo que incluyó una buena parte del material del último disco, «Black and Blue», y unos cuantos hits anteriores.

Dejá tu comentario

Te puede interesar