8 de diciembre 2004 - 00:00
"Los géneros literarios están para degenerarlos"
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Fernando Iwasaki pasa de la historia a la novela y el cuento sin perder su interés por la crítica de la televisión y de los partidos de fútbol desde una mirada siempre literaria.
Periodista: ¿Por qué sus libros son tan diversos?
Fernando Iwasaki: Me interesa no estar metido en ningún género. Es un problema porque los editores quieren vender libros diciendo es una novela policial, por ejemplo, y les asusta si el autor les dice que es un rompecabezas tipo «Rayuela». Creo que los géneros están para degenerarlos, que hay que mezclar la memoria con la ficción, el relato con el ensayo, el ensayo con el reportaje, el reportaje con la conferencia. Cuando se escribe con ambición literaria todo eso es legítimo y válido. En lo personal me interesa mezclar la ficción con la ficción. En «El Derby de los penúltimos», un cuento de mi libro «Un milagro informal», juego con escritores reales y sus obras literarias tratando de que la ficción desarrolle el origen de los cuentos de esos autores.
P.: ¿Por ejemplo?
F.I.: «El sur», de Borges. ¿Estuvo realmente Borges en ese lugar de la Pampa? ¿Se enfrentó a un malevo que lanzó un cuchillo delante suyo? ¿Cómo fue eso? Invento el cuento de donde Borges inventa «El sur». Me interesa hacer ficción con la ficción porque si los antropólogos dicen que son lo que comen, los escritores son lo que leen.
P.: ¿Cuál es su escritor de referencia?
F.I.: Después de Cervantes, el gran clásico es Borges. Lo que ocurre es que es muy difícil ser borgeano porque se corre el riesgo de caer en el pastiche, y cuando algo suena a Borges, es preferible volver a Borges. Mis primeros cuentos sonaban a Borges, no reniego de ellos pero comprendí que se puede ser borgeano de otra manera: en la curiosidad por los escritores y los libros olvidados, por ejemplo.
F.I.: He comprendido que el tono es mas importante que el estilo o la técnica, quisiera que lo que escribo suene a confidencia, a reflexión, que convoque a una cierta complicidad, y eso sólo se consigue con el tono. En mi novela «Libro de mal amor» he logrado trabajar eso que llamo tono, en ese caso he buscado que sea menor, íntimo, discreto.
P.: ¿Cómo hace para pasar del tratado histórico a la novela, a la critica de la televisión o al comentario del fútbol?
F.I.: Existen los libros de ficción que publico porque los estoy deliberadamente escribiendo, y los que resultan de repasar lo que he escrito en revistas, diarios, prólogos, conferencias y que, a veces, merece la pena compilarlos. Cada tanto reúno en libros crónicas literarias que publiqué en medios de prensa. Veamos, durante un tiempo tuve que hacer comentarios de televisión a las que llamé «La caja de Pandora». Cuando arme ese libro, pensé que habían pasado muchos años, y los artículos viejos se ponen como el pan duro, ya no se los puede comer, pero si se lo raya se puede empanar un filete, del mismo modo las reflexiones pasadas puede servir para un artículo nuevo, y hasta conseguir un nuevo sabor que sirva para hacer mas exigente el menú que se le ofrece a la gente.
P.: ¿Haber sido periodista deportivo lo llevó a escribir «El sentimiento trágico de la Liga»?
F.I.: Me gusta el fútbol y un diario me pidió que hiciera crónicas que no fueran la típicas del periodista deportivo, sino que se notara que eran redactadas por un escritor, que tuvieran un trasfondo literario. Cuando las reuní le puse «El sentimiento trágico de la Liga» no sólo como homenaje a Unamuno sino porque en España no soy hincha ni del Real Madrid ni del Barcelona. Soy peruano, y los peruanos a nivel futbolístico en América Latina no somos nadie, no podía estar en España y hacerme del Real Madrid o del Barcelona que lo ganan todo. Yo entiendo el fútbol como una forma de sufrimiento y me hice hincha del Betis de Sevilla que tiene como grito de guerra «viva el Betis aunque pierda». Ese es mi equipo y los del Betis somos trágicos porque vivimos instalados en el fracaso y cuando hay un triunfo, por chiquito que sea, lo vivimos intensamente.
P.: ¿Por eso relaciona al fútbol con el filósofo Nietzsche?
F.I.: Todas las ciudades tienen su lado apolíneo y su lado dionisíaco, un lado señorial y otro popular. Cuando en una ciudad hay dos equipos destacados de fútbol siempre uno es dionisíaco y otro apolíneo. Boca es dionisíaco y River apolíneo, el Atlético de Madrid es dionisíaco y el Real Madrid es apolíneo, la Lazio y Inter de Milán son dionisíacos y el Roma y el Milán son apolíneos, y mi Betis es dionsíaco, y eso le viene de cuando la Bética era la provincia de la dionisíaca Roma de las bacanales. La filosofía sirve para entender esa dura epopeya que no ofrece el fútbol en cada ritual.
Entrevista de Máximo Soto



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