2 de diciembre 2004 - 00:00

"Los increíbles"

La familia de superhéroes de Bob Increíble en el nuevo film de animación de los estudios Pixar.
La familia de superhéroes de Bob Increíble en el nuevo film de animación de los estudios Pixar.
«Los increíbles» («The Incredibles», EE.UU., 2004; dobl. al argentinoy -en pocas salas-habl. en inglés). Dir.: B. Bird. Animación.

Es la pesadilla de cualquier poderoso: que alguna ley les impida actuar. Los «Increíbles», superhéroes del nuevo film de animación de los estudios Pixar, salvan a la humanidad, asisten a la vulnerable policía, establecen el orden y la justicia, y sin embargo otros jueces, terrenales, cuyos razonamientos suenan kafkianos a sus oídos, los mandan a cuarteles de invierno.

La dinámica y elaborada película de Brad Bird apenas logra disimular la metáfora del malestar del imperio. Un superhéroe reprimido, humillado con un empleo gris en una compañía de seguros, no soportará mucho tiempo tal desequilibrio en el mundo. Su jefe le grita mientras él, impotente, gordo, observa por la ventana crímenes que nadie castiga. Pero los hechos terminan por darle la razón a Bob Increíble: mientras él sigue aumentando de peso y ve transcurrir con angustia su monótona vida hogareña, en un remoto lugar del planeta renace la amenaza.

Síndrome, el villano fundamentalista, ha creado una raza de robots de alta peligrosidad con la que amenaza a Occidente. Pero Síndrome no nació de la nada sino que se moldeó, justamente, según el modelo de su ahora rival. Es más, Bob era su ídolo y Síndrome, que tenía destino de Robin, siempre pretendió convertirse en su joven maravilla, pero Bob no lo aceptó. Que ahora pague las consecuencias.

Aunque sin la gracia de «Monsters» ni, mucho menos, la inocencia de « Buscando a Nemo» (productos anteriores de Pixar), «Los increíbles» no carece de agudeza ni se constriñe, simplemente, a exponer ese otro síndrome, el del Tío Sam. La película está claramente dividida en dos partes, y la primera gana ampliamente. Al menos, para el público no adicto a los videojuegos, ya que en toda la conclusión domina el puro despliegue técnico de batalla y efectos especiales y hay menos espacio para el ingenio.

• Estilo

En cambio, es en el planteo inicial donde se reconoce ampliamente la firma del estudio productor, más allá de los distintos talentos que contraten en cada caso. Ese estilo tiene que ver mayaormente con su concepto del humor, resultante de los cruces chispeantes entre el mito americano y su vida cotidiana.

Así los superhéroes, a quienes la justicia les ordena colgar las capas y disimularse entre los civiles, potenciarán con su desazón, esperpénticamente, la condición del ciudadano común. En ese aspecto, la película es realmente divertida. Bob, «civilizado» por el Programa de Reubicación de Superhérores del gobierno, es ahora un aburrido jefe de familia, también casado con una ex superheroína y padre de tres superhéroes a quienes les impide, pero en vano, dejar aflorar sus proezas.

Con su amigo Frozone, también en retiro, se van de juerga algunas noches: declaran que van a jugar al bowling pero, en realidad, van a salvar gente de manera anónima. Cuando regresa a hurtadillas, en lugar de encontrarle una mancha de rouge, la esposa de Bob le descubre un rastro de escombros en el saco.

Ejemplo típico de la comedia Pixar, situaciones de esta naturaleza, muy repetidas en la primera parte del film, fortalecen más aun la personalidad de uno de los estudios más interesantes que han aparecido en la animación de los últimos años en los Estados Unidos, y que traducen más que algunos films «serios» el modo de ser norteamericano.

A propósito, el doblaje al argentino de esta película tan profundamente estadounidense, incluye expresiones como «joya, chabón», o alusiones a la avenida Corrientes. Esto merecería un sinfín de comentarios, pero baste con el que Borges escribió en los años '40: «Las combinaciones posibles en el arte del doblaje no son infinitas, pero suelen ser espantosas».

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