Madri d-Esta tarde, ARCO, la feria de arte madrileña, abrirá las puertas de su vigésima segunda edición con la presencia de la reina Sofía y el rey Juan Carlos. En ARCO 2003 predomina el arte europeo y este año el país invitado es Suiza. La actividad de los montajistas en las horas previas a la muestra ha sido febril, las 279 galerías procedentes de Europa (219), Norteamérica (26), Latinoamérica (25), Asia (5) y Oceanía (4), se aprestan para recibir a los invitados al vernissage entre los cuales se encuentran los compradores firmes.
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Las galerías de Argentina son cuatro, Arte x Arte, que presenta fotografías, La Rouche, obras de arte concreto y Madí, mientras en Delinfinito y Ruth Benzacar todavía no habían recibido las obras y trataban a último momento de darle forma a los stands vacíos. Sucede que la línea aérea francesa a cargo del traslado de las obras desde Buenos Aires confundió Madrid nada menos que con Austria, donde fue a parar el envío, y las galerista Estela Totah (Delinfinito) y Orly Benzacar, se vieron obligadas a improvisar sobre la marcha.
Lo cierto es que los stands se fueron llenando de a poco, mayormente con la solidaridad de sus colegas madrileños, entre ellos, Soledad Lorenzo, Juana Aizpuru y María Martín. Es decir, con las esculturas, pinturas, dibujos y fotografías que, preferentemente de artistas argentinos como Liliana Porter, Graciela Hasper, Jorge Macchi e Irene Banchero, figuraban en las trastiendas de las galerías españolas. Luego, Matilde Marín había tenido la idea tan oportuna de viajar con sus fotografías y grabados bajo el brazo, y el marido de una de las marchandes, todo un gesto, decidió de la noche a la mañana partir rumbo a Barajas con las valijas llenas de arte. Finalmente también llegaron los trabajos de los artistas que viven en Europa, como Miguel Rothschild, Marie Orenzans y Pablo Reinoso.
De este modo, con el corazón en la boca y un operativo relámpago, se consiguieron llenar las paredes vacías. Si bien todos decidieron poner al mal tiempo buena cara, se debe tener en cuenta que para una galería argentina los gastos del stand, hotel y traslados para participar de la feria rondan los 50.000 dólares. Razón de más para pla-near concienzudamente qué artistas y qué obras se exhiben, decisión que nunca es fruto de la improvisación como en este caso. Las obras seleccionadas -según asegura la compañía de aviación-recién llegarán luego del venissage, cuando los peces gordos del coleccionismo internacional se hayan retirado.
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