25 de febrero 2003 - 00:00

Maná: amor sí, pero nada de "revolución"

Maná: amor sí, pero nada de revolución
Presentación de «Revolución de amor». Actuación de Maná. Con F. Olvera (voz, guitarra), J.D. Colleros (bajo), A. González (batería) y S. Vallín (guitarras). (Estadio Vélez, 22 de febrero.)

Más allá de sus loables intenciones, la idea de armar en Buenos Aires un megaconcierto a beneficio, resultó muy efectiva para el grupo mexicano Maná y para sus productores discográficos. La banda no cobró cachet, y el rédito del show (alrededor de 100.000 pesos), fue destinado a la organización internacional contra el hambre FAO, que lo invertirá en el norte argentino.

Pero de no ser por este concierto, difícilmente los mexicanos hubieran podido hablar tanto ante la prensa argentina de su último álbum, «Revolución de amor», ni convocar a 30.000 personas en la cancha de Vélez, con entradas nada baratas.

De este modo, Maná ha terminado por pegar muy fuertemente en nuestro país, como en otros tantos de América Latina y aún de Europa, con una propuesta que va de las más cursis canciones de amor a las posturas contra la guerra y la destrucción del planeta.

Ellos plantean una «revolución de amor» desde los temas del nuevo disco, como lo han hecho a lo largo de toda su carrera. No casualmente, entonces, comenzaron su recital de Vélez con un video antibelicista y con el tema «Justicia, tierra y libertad», donde reivindican la lucha de los indígenas de Chiapas y del subcomandante Marcos, todo respaldado por una enorme imagen del «Che» Guevara.

• Parecidos

En lo musical, sin embargo, la «revolución» no sucede. Es que Maná es un grupo pop que va del rock lavadito al reggae, del flamenco a la ranchera mexicana, pero que no llega jamás a redondear una propuesta novedosa. Y es tal su parecido con tantos otros solistas o bandas que circulan por el continente que, si uno no comprendiera lo que dicen las letras, habría muy poco interesante para comentar.

El show, de alrededor de dos horas con 17 temas (entre los que hubo varios del último CD, solos del guitarrista
Sergio Vallín y del baterista Alex González, y una breve cita al muy popular «El rey» de José Alfredo Jiménez), fue prolijo y emotivo para la multitud que llegó al estadio de Liniers. Con un Fher Olvera al que le sigue costando encontrar la afinación de las melodías y con un sonido compacto probado en muchas horas de estudio y de escenarios.

Y por supuesto, los mayores aplausos llegaron con los clásicos:
«Oye mi amor», «Cuando los ángeles lloran», «Vivir sin aire», «Corazón espinado», «Se me olvidó otra vez» y «Rayando el sol», uno de los hits del primer álbum.

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