24 de febrero 2003 - 00:00

Mar del Plata para entusiasmo de pocos

Emily Watson
Emily Watson
Los anuncios oficiales del Festival de Mar del Plata, en una conferencia de prensa el viernes, no agregaron demasiado a lo ya conocido, pero hay algunas curiosidades para destacar. Por caso, seguramente alegrará a los marplatenses que las entradas costarán apenas dos pesos, y hasta uno, algo que no ocurrió ni con Julio Maharbiz, que en 1996 había empezado con $ 1,50 para jubilados y estudiantes.

Ninguna alegría, en cambio, tiene la prensa cholula, que el viernes reclamó airadamente por la falta de estrellas. La televisión abierta y las revistas de mayor tirada se niegan a cubrir un festival sin ellas. De hecho, hasta ahora la única que se anuncia es Emily Watson, que, por cierto, es mucho más joven que Gina Lollobrigida, pero jamás moverá las multitudes como lo hizo la Lollo a su edad, y en esas mismas playas.

«Las verdaderas estrellas de un festival son las películas y sus realizadores»
, se defiende Miguel Pereira, director artístico del encuentro. Eso querría decir Fernando Meirelles, Carlos Saura, Robert Duvall, Ventura Pons (que ahora preside el festival, en reemplazo de su paisana Assumpta Serna), y también Nicolás Roeg, Pereira dos Santos, George Romero, Narciso Ibáñez Serrador, Alejandro Agresti, Matti Ijass, Damián Szifron, y otros cuantos autores que vendrían a presentar sus trabajos y charlar con el publico.

Por las dudas, hasta que no estén en el avión Pereira no suelta nombres. Hasta el momento, lo concreto es que, por ejemplo, Walter Salles, de quien se presentaran varios documentales, tiene turno de edición en Nueva York, así que evidentemente los documentales van a venir solos. Igual, lo interesante de estos encuentros es, precisamente, cuando el publico común puede charlar con los artistas a la salida del cine, y en ese sentido siempre son mejores los artistas de relativo cartel. Cuando después crezcan, serán menos accesibles. Seis años atrás, Renee Zellweger andaba mezclada con todo el mundo, a las risotadas por la rambla (tenía una risa estentórea, muy natural), y ningún fotógrafo la registraba. Ahora sólo camina por la alfombra roja del Oscar, así que tampoco viene, y cuando venga ya no será lo mismo.

En su búsqueda de caras conocidas, la prensa cholula llegó a reclamar que aunque sea vayan políticos y funcionarios. Jorge Coscia tuvo una salida inmediata: «Voy a ir yo, que soy funcionario».

Seguramente habrá unos cuantos más, que nunca faltan, de Nación y Provincia, pero difícilmente vaya el presidente Duhalde, como algunos pidieron y a Coscia, que es un hombre agradecido, le gustaría. Sin contar viajes que todavía se están regateando, el festival costará unos dos millones de pesos, lo cual a precio dólar es regalado, pero igual puede generar polémicas y resquemores, sobre todo en marzo. Del resto, cabe anticipar unos datos de programación que, curiosamente, todavía no fueron dados a difusión. Por ejemplo, una reconquista simbólica del viejo Hotel Provincial, que en sus épocas de esplendor fuera el centro de los primeros festivales, y que ahora se usará parcialmente como centro operativo y salas de prensa y conferencias. En el Auditórium habrá, por su lado, una exposición de premios internacionales, se entiende que debidamente asegurados, y la presentación de un libro del Museo del Cine, y en las plazas marplatenses, una serie de funciones de cortometrajes provinciales e infantiles, a cargo del clásico cinemovil.

También, el 8 de marzo, Día de la Mujer, un homenaje a veinte realizadoras argentinas en La Subasta, y, días después, un homenaje a otros tantos técnicos nacionales, varios de ellos nonagenarios, o casi. Cabe también advertir dos tendencias simultáneas en la programación: una más juvenil, con epicentro en una nueva sección de terror a medianoche, y otra setentista, con los homenajes a
Roeg, dos Santos, Miguel Bejo (que trae sus famosas y aquí muy poco vistas películas under desde París), etc.

•Reincidentes

Otro detalle: los competidores reincidentes. No sólo vuelven a competir Ijas y Agresti, sino que también reaparece el brasileño Domingos de Oliveira, que había participado... en 1968. Nunca volvió desde entonces, e incluso durante un tiempo se pasó totalmente al teatro. Cuando leímos su nombre en la lista del 2003, creíamos que seria el hijo.

En cuanto a estudiantes becados -que siempre son la sal de los festivales-, sólo habrá un promedio de cinco por escuela, pero al menos podrán estar todos los días, y en un hotel céntrico, no como otras veces, que estaban la mitad del encuentro, o los mandaban a dormir a Chapadmalal. Especialmente para ellos, habría además algunos encuentros especiales. Se habla, por ejemplo, del regreso del checo
Wojciech Jasny («Un día, un gato»), hoy impulsor del video digital en Canadá.

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