Fuerte predominio femenino en Mar del Plata

Espectáculos

Signo de los tiempos, ayer, de los 10 títulos que entraron en competencia en Mar del Plata, 8 fueron realizados por mujeres. A la cabeza, las argentinas “Las mil y una”, de Clarisa Navas (Sección Internacional), ya premiada en San Sebastián y Jeonju; “Mamá, mamá, mamá”, de Sol Berruezo, el documental “Esquirlas”, de Natalia Garayalde, y dos cortos: “Los arcontes”, de Natalia Labaké y Agustina Pérez Rial, y “Los primos esperan”, de Marina Malchiodi (los cuatro títulos en la Sección Argentina).

Con un punto menos, “Panquiaco”, de Ana Elena Tejera, Panamá, el corto “En la era”, de Manuela de Laborde, México (ambos en Sección Latinoamericana) y con dos menos “Cartas de una fanática de Whistler a un fanático de Conrad”, de Claudia Carreño Gajardo, Chile (Sección Estados Alterados). A eso se suma, hors concours en la Oficial, “Retiros (in)voluntarios”, de Sandra Gugliotta. Además, en Mar de Chicas y Chicos, que antes era solo Mar de Chicos y con voto del público infantil, apareció “El árbol ya fue plantado”, corto de Irene Blei sobre aquella entusiasta canción de Elena Siró y Damián Sánchez que cantaban Los Trovadores. Y en una paralela, como un artista invitado a la fiesta, Edgardo Cozarinsky aportó su nuevo documental, “Médium”, hermoso retrato de la venerable pianista Margarita Fernández. Otra galantería, aunque algo dudosa, el gallego “Lúa vermella”, de Lois Patiño, extraño relato ambientado en la Costa da Morte, donde las meigas, es decir las brujas, tienen particular importancia. Al clima enrarecido contribuyen la Santa Compañía de las ánimas, un buzo que ya ha rescatado 40 cadáveres del fondo del mar, y la particular fotografía del propio director.

María Luisa Bemberg hubiera sonreído, con esa cordial manera con que sabía sonreír, ante la proliferación de jóvenes directoras y la atención que los varones le prestan al talento de las mujeres. A ella le costó mucho abrir el camino por el que ahora transitan las nuevas generaciones. Hoy, a las 20, y a 25 años de su muerte –para ser exactos, poco más de 25 años y seis meses-, el Festival evoca su memoria, con un panel que encabezan Lita Stantic, quien fue su socia y productora, Annamaría Muchnik, su aliada en la creación de La Mujer y el Cine, Graciela Borges y la productora Vanessa Ragone. Y se presenta un libro, “El asombro y la audacia. El cine de María Luisa Bemberg”, con notas de sus actrices Graciela Dufau (“Momentos”), Susú Pecoraro (“Camila”) y Luisina Brando (“Señora de nadie”, “De eso no se habla”) y también de Stantic, Martel, Marta Bianchi (la otra cabeza de La Mujer y el Cine) y una larga lista. Compiladoras, Julia Kratje y Marcela Visconti.

Una hora antes, y quizá para otro público, se hará la esperada charla de Pablo Conde con Walter Hill, el autor de “Calles de fuego” y “Cabalgata infernal”, también guionista de Sam Peckimpah y John Huston. No es igual que tenerlo en persona, como años atrás el público marplatense tuvo a Joe Dante, John Landis, Tommy Lee Jones y otros maestros, pero igual se agradece (inolvidable, toda la sala del Auditorium cantando “Olé, olé, olé, olé, Dante, Dante”, eso es algo que la virtualidad no puede reemplazar).

Dejá tu comentario