24 de mayo 2006 - 00:00

Maratón de artistas en la Casa Rosada con aires de campaña

Néstor Kirchner con Víctor Laplace, uno de los representantes de actores con los que sereunió ayer junto a la ministra Felisa Miceli; el lunes había hecho lo mismo con mediocentenar de músicos.
Néstor Kirchner con Víctor Laplace, uno de los representantes de actores con los que se reunió ayer junto a la ministra Felisa Miceli; el lunes había hecho lo mismo con medio centenar de músicos.
En 24 horas se repitió la postal de un presidente que quiere mostrarse ocupado en todas las cuestiones. El lunes, Néstor Kirchner recibió en la Casa Rosada a a medio centenar de músicos, para anunciar la derogación de la «Ley del Músico», una norma obligaba a los artistas a una molesta y anacrónica «matriculación» para poder trabajar. La otra fue ayer, cuando el Presidente se reunió con dirigentes de la Asociación Argentina de Actores, acompañado por la ministra de Economía, Felisa Miceli, el titular de la AFIP, Alberto Abad; el secretario de Medios de Comunicación, Enrique Albistur y el diputado nacional Jorge Coscia. Tras la reunión, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, anunció un régimen especial de retenciones impositivas y se comprometió a analizar a partir del lunes próximo el proyecto de Ley de Actores e Intérpretes, que reclama el sector. Entre los artistas, estuvieron Florencia Peña, Georgina Barbarrosa, Roly Serrano, Víctor Laplace y Gabriel Goity y o otros.

En la multitudinaria reunión del lunes, Kirchner también prometió ocuparse de la eliminación del IVA a la actividad musical. Y, de paso, el encuentro sirvió como promoción para la participación de algunos de los artistas presentes (Mercedes Sosa, Teresa Parodi, Víctor Heredia, Leopoldo Federico con la Selección Nacional del Tango) en la fiesta que el Presidente está armando para el 25 en la Plaza de Mayo.

La historia de la conflictiva norma se remonta al año 1958 y entre otros aspectos, esa ley hablaba de la matriculación de todos los músicos a fin de evitar que trabajaran como tales quienes no lo eran en realidad. Lo que pretendía la ley, pensada para aquellos tiempos, era que los lugares bailables tuvieran músicos en vivo y no música «mecánica» (como consta en la redacción de la época para describir la música grabada).

Además, esa ley hablaba de los derechos de los músicos en cuanto a vacaciones, aguinaldo, licencias por enfermedad, etc. Pese a haber sido sancionada por ambas cámaras, la ley estuvo 50 años sin promulgarse por lo que no entró nunca en vigencia. Por estas cuestiones de la política y por presiones del SADEM (Sindicato Argentino de Músicos), fue promulgada por Kirchner en mayo de 2005; aunque ni el gobierno ni el SADEM (que ahora pasó a llamarse Sociedad Argentina de Músicos) hicieron difusión del tema.

Según esa reglamentación, el SADEM sería la entidad encargada de la matriculación a partir de una mesa examinadora formada en partes iguales por miembros la Sociedad y del Ministerio de Trabajo. Del mismo modo, el Sindicado/Sociedad pasaba a ser la entidad tutelar de la matriculación (una suerte de colegio público), trámite al que además le puso un precio de $ 96 anuales.

El tema empezó a generar inquietud entre los músicos y los productores, sobre todo los de lugares pequeños que empezaron a recibir las inspecciones del SADEM intimándolos, y hasta congelándoles las recaudaciones, cuando estaban tocando músicos sin matrícula. A partir de eso, desde la Dirección de Música -un organismo de la Ciudad de Buenos Aires, sin injerencia posible sobre una ley nacional- se armó una mesa redonda para poner el tema sobre el tapete. A lo resuelto en esa mesa se sumó la muy virulenta reacción del SADEM, cientos de mails que empezaron a circular entre músicos -unos muy pocos a favor de la ley y la enorme mayoría en contra- y las palabras de Andrés Calamaro en la entrega de los últimos premios Gardel, que fueron reproducidas en varios lugares. Culminó todo en una asamblea, donde un grupo de músicos decidió buscar la manera de llegar al gobierno con el reclamo. Se sumaron -con adhesiones o con su presencia- otros músicos más conocidos; entre ellos Teresa Parodi, flamante Directora General de Música del gobierno porteño. De buena relación con el presidente Kirchner, con el Secretario de Medios Pepe Albistur y con el Jefe de ministros Alberto Fernández, la cantante logró una reunión en Casa de Gobierno. Y a esa primera reunión fueron un grupo de músicos liderados por Parodi a entrevistarse con Fernández. Pero fue el propio presidente el que terminó haciéndose presente y poniéndose el tema al hombro. «Me equivoqué muchachos; creí que estaba promulgando una ley a favor de ustedes, pero me di cuenta ahora de que no es así. Cuando uno comete un error tiene que corregirlo; así que acabo de dar la orden de anular el decreto que reglamenta la ley», les dijo. En la misma reunión, Kirchner les pidió que se pusieran a trabajar urgentemente en una nueva ley y los puso en contacto inmediato con Jorge Coscia, presidente de la comisión de cultura de Diputados.

Después de aquella primera asamblea, se sucedieron otras. Se formaron comisiones para empezar a trabajar en la ley futura. Pero, empezó a haber inquietud, otra vez, porque pese a la promesa verbal del Presidente, la promulgación seguía sin derogación. Trámite que finalmente se hizo efectivo frente a la multitud de músicos que visitaron el lunes la casa de gobierno.

Derogado, ahora sí, el decretoreglamentario que había puesto en vigencia aquella ley del '58, la música quedó nuevamente sin norma específica. Por lo que, el próximo paso será la redacción y sanción de una nueva ley que abarque a los diferentes sectores y que adecue a la realidad actual.

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