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En su primera edición había sorprendido con una convocatoria de 20 mil personas en el Hipódromo de San Isidro; en 2002, pese a la crisis, los concurrentes ascendieron a 38 mil, se mudó al Predio de Puerto Madero, mejoró la oferta gastrónomica y se añadieron nuevos espacios.
En el crítico 2002 los clubbers habían pagado entradas que no bajaban de 35 pesos. Este año, costaron un mínimo de 40 pesos con descuento en lugares clave, pero la mayoría pagó 44 pesos. También se oyeron quejas de quienes habían pagado los pases «vip» de 80 pesos, pese a lo cual tuvieron que hacer siete cuadras de cola.
Por el diluvio que se desencadenó alrededor de las 22, el predio se convirtió en un lodazal, lo que no impidió que los miles de asistentes se pasearan de carpa en carpa chapoteando alegremente por los «ríos de lodo». Más tarde, el suelo se convirtió en un colchón de barro, latas de speed y envases plásticos de agua mineral, lo más vendido de la noche.
También trabajaron bien los locales de comida, tanto que al de pizza se le acabaron las provisiones y mandaban a sus clientes a comprarle a la competencia: los brochettes. Insólito lo de la carpa «Gancia», que no sólo se quedó sin limones ( indispensables para el batido) a dos horas de comenzada la fiesta (17) sino que se les vino abajo uno de los tablones del piso a las 21.30. Afortunadamente no hubo heridos, pero no cerraron la carpa hasta las 2 de la mañana, visita del gobierno de la ciudad mediante.
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