Para toda la vida».Actuación de Marcela Morelo (voz, charango). Con R. Lugo (Dir. mus., bajo, coros), banda y bailarines. (Teatro Gran Rex, 23 de marzo.)
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N o es tan difícil explicarse el fenómeno de Marcela Morelo en España, un país que ha ido abandonando su vieja tradición trovadoresca de herencia francesa y donde se ha ido consolidando un mensaje musical mucho más pasatista -o «pasota» como ellos mismos dirían-, con un repertorio que invariablemente oscila entre el pop, el rock lavado y las canciones con base en el estilo musical de Miami. Pero además, Morelo tiene un timbre de voz que parece gustar por allá: sin colocación, blanco, aniñado, casi «naïve», más cercano a «Chiquititas» que a Ana Belén.Y, como si fuera poco, en su música hay, aunque pasado por lavandina de alta densidad, un cierto toque argentino, en las letras y, sobre todo, en una base de huayno que sostiene varias de sus canciones. Pese a ese enorme éxito español, sin embargo, a esta joven de Lanús siempre se le hizo complicado hacer pie firme en su propio país. Y quizá la expresión espontánea de un ejecutivo de su compañía discográfica ilustre al respecto: «Lo logramos» dijo en el hall del teatro a quien esto escribe al ver el Gran Rex casi repleto. Sin dudas, la muy escasa oferta de shows en este Buenos Aires complicado de hoy ayudó para mejorar la convocatoria, pero no puede negársele, de todos modos, su crecimiento paulatino y sostenido, la suma de hits que suenan en radios y televisión, y la perseverancia propia y de sus productores para convertirla en una figura masiva.
Si de arte hablamos no es mucho lo que aporta esta mujer. Parece honesta y genuina en lo que hace. Salvo cuando con la clara intención de ganar mercados hispanos evita cualquier argentinismo en sus letras y cambia el vos por el tú o el ti; o cuando arenga al público para que aplauda más fuerte y deje grabado su entusiasmo en el video.
Sus canciones hablan de amor o hacen alguna referencia a lo social, pero desde una demagogia de vuelo bajo («Jamás te olvidaré» o «Argentina te quiero», con bandera desplegada y todo); y tiene una fuerte tendencia a los diminutivos que denuncia de nuevo su rinconcito aniñado-.
En lo que respecta a la música -sus melodías, sus arreglos- circula alrededor de un pop muchas veces escuchado, con algunos toques de folklore autóctono, otros de salsa, otros de cumbia, otros de balada latina, otros de tango. Aunque la mayoría de las canciones podrían ocupan perfectamente el lugar de jingles publicitarios.
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