13 de enero 2005 - 00:00

Martin Scorsese: "Soy un forastero en Hollywood"

Yo creo que Hollywood es una mafia, porque se trata del poder, de la lucha por conseguir el poder, de quién logra apoderarse de él. Y en Hollywood hay mucho poder.
"Yo creo que Hollywood es una mafia, porque se trata del poder, de la lucha por conseguir el poder, de quién logra apoderarse de él. Y en Hollywood hay mucho poder".
Madrid - Nadie se atreve a poner en duda que Martin Scorsese (Nueva York, 1942) es uno de los mayores talentos del cine estadounidense de los últimos treinta años. El autor de «Taxi driver», «Toro salvaje» o «El rey de la comedia», entre otra veintena de títulos más, estuvo esta semana en Madrid, acompañado por Leonardo DiCaprio, para asistir al estreno español de su última película, «El aviador». En ella Scorsese ha llevado al cine la figura del multimillonario Howard Hughes, que se hacía llamar a sí mismo «el hombre más rico del mundo» y que, además de dueño de líneas aéreas, quiso también ser el dueño de Hollywood y de sus mujeres más bellas. Sólo lo consiguió en parte. Dialogamos con el director.

Periodista:
Recientemente dijo que, por su concepto del cine, Howard Hughes se convirtió en el forajido de Hollywood ¿Usted, ¿cómo se siente allí?

Martin Scorsese: Me siento hoy como un forastero en Hollywood, más que como un forajido. En los años '70 nos gustaba mucho la idea de ser forajidos en Hollywood. Hasta cierto punto, algo de eso se ha mantenido en mi caso, y quizá tiene que ver con el tema del Oscar que nunca me han dado. Pero la verdad es que sí me siento una especie de forastero en Hollywood porque, incluso, estuve viviendo quince años allí, pero terminé volviendo a Nueva York, que es donde están mis raíces y mi familia. Y la verdad es que lo de ser forastero en Hollywood no me molesta, porque he podido hacer las películas que he querido hacer. Y de eso se trata.


P.:
Hablando del Oscar, ¿ espera lograrlo este año con «El aviador»?

M.S.: No tengo ni idea. Eso no se puede saber.


P..:
¿Cuántas veces lo han llamado «loco» en Hollywood a la hora de plantear sus películas?

M.S.: A menudo. Muchas veces. Los jóvenes de mi generación queríamos cambiar el mundo. Estaban ya Coppola, Bodganovich, Friedkin. Pero luego en los años '70 aparecemos tipos como George Lucas, Paul Schrader, Steven Spielberg, Brian De Palma, aparte de gente como Woody Allen, que era una generación un poco mayor que nosotros. Nosotros -me refiero a la conocida como generación «Easy Rider»- éramos como los niños malos que veníamos a poner todo patas arriba. No sé. A lo mejor Spielberg y Lucas sí consiguieron cambiar las cosas, pero volviendo un poco al viejo sistema: convirtiéndose ellos mismos en grandes estudios.


P.:
Directores como Coppola o De Palma intentaron, pero no consiguieron como usted, hacer una película sobre Howard Hughes, el hombre más rico del mundo, el dueño de la RKO, de compañías de aviación... ¿En qué acertó usted?

M.S.: Quizá ha sido por el guión de John Logan, porque, a diferencia de ellos, en mi caso había un guión muy específico y muy bien estructurado, ya que yo nunca había tocado la historia de Howard Hughes. Yo no habría sabido por dónde agarrarla.


Precisamente por eso acepté este proyecto, porque el guión ya se concentraba en los años '20 y '30, en los que se desarrollaba su faceta de visionario de la aviación y sus otras dos grandes obsesiones: las mujeres y el cine. Y el guión me deja justo cuando empieza su descenso. Con eso doy más resonancia a lo que no incluyo ahí. Por ejemplo, he optado por potenciar una relación importante -la de Katharine Hepburn-y no detallar la enorme cantidad que tuvo. También destaco la de Ava Gardner, pero dejando claro que no resultó lo romántica que él hubiese querido, pues la trata como si también ella fuera un hombre.


P.:
Siempre le ha interesado llevar al cine las bandas, las mafias. ¿El hollywood de hoy es también una banda, una mafia que ejecuta sus propios ajustes de cuentas?

M.S.:Yo creo que sí, porque se trata del poder, de la lucha para conseguir el poder, de quién logra hacerse de él.Y en Hollywood hay mucho poder.


No sólo en Hollywood, también en Wall Street...Y se puede decir que todas estas situaciones son como si fueran pandillas o bandas. También me interesa la caída del imperio Romano o la Italia del Renacimiento con el poder concentrado en varias familias. Y quizá es la propia naturaleza humana: cuando hay tanto poder y dinero en juego, aparecen las mafias. Y esto no vale como excusa. O sea que sí, Hollywood es una mafia.

P.:
En «El aviador» se nota que usted disfrutó rodándola, quizá porque tiene de todo: comedia, tragedia...

M.S.: Sí, fue otro de los motivos por los que me gustó tanto el guión. Por ejemplo, el humor que envuelve las relacionesentre los distintos personajes, el retrato de Hollywood... El guión me parece brillante porque no se sabe dónde te va a llevar el personaje, ni siquiera cuando se descubre su desequilibrio, su locura. Y los actores, que es con lo que yo disfruto, están maravillosos.


P.:
¿En ningún momento ha pretendido edulcorar la vida de Howard Hughes?

M.S.: No. Lo que he hecho ha sido retratar la época en que él estaba mejor. Porque es cierto que vivió tiempos más oscuros -aislado, adicto a las drogas-que aquí se prefiguran, pero sobre todo me atraía más mostrar las consecuencias de su otra gran dolencia: la enfermedad de tener un exceso de dinero y de poder, que te destruye.Y eso le ocurrió de verdad. Yo me he centrado en sus años dorados, porque los otros parece que fueron terribles. Por ejemplo, se cuenta que en los años '50 y '60 dictaba a sus ayudantes memorandos del tipo «Los nueve pasos necesarios para abrir una lata de damascos en conserva» o «Cómo sujetar un periódico: nunca de arriba ni abajo; sólo por el medio», para que nadie lo tocara antes que él.


P.:
¿Por qué eligió a Leonardo DiCaprio para encarnar al excéntrico Howard Hughes?

M.S.: Es que este proyecto es de Leonardo DiCaprio. Fue él quien me lo entregó a través del mismo representante que ambos compartimos. Yo había terminado tres películas que había hecho por amor al arte: «Kundun», «Al límite» y «Pandillas de Nueva York», y me tocaba volver a hacer un proyecto que me obligara a crecer e investigar cosas nuevas. Estoy orgulloso de «El aviador» y del trabajo de Leonardo DiCaprio.


P.:
Usted decía que no piensaen los Oscar, ¿y en los premios del Sindicatos de Directores de Estados Unidos que lo tiene como candidato en esta ocasión y son en la práctica una antesala de los Oscar?

M.S.: Sí, estoy enterado de que parece que les ha gustado mi trabajo en el «El aviador» y me han elegido finalista. Pero nunca he ganado ninguno de esos premios. O sea, que mejor no preocuparse por ello.

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