11 de diciembre 2006 - 00:00

Más funcionarios que estrellas en Pinamar

Jorge Alvarez, titular delIncaa.
Jorge Alvarez, titular del Incaa.
Pinamar - Con menos glamour que el año pasado, cuando estuvo Mirtha Legrand, pero con mayor número y prestigio de funcionarios, empezó el sábado el festival de cine Pantalla Pinamar. Entre las autoridades nacionales, estuvieron el secretario de Cultura de la Nación, José Nun, el subsecretario Pablo Wysznia, el secretario de Medios, Enrique Albistur, y, por supuesto, Jorge Alvarez y María Lenz, principales directivos del Incaa. El intendente Blas Altieri también dio la bienvenida a los diputados nacionales Elba Agüero y Jorge Coscia (nostálgico ex presidente del Incaa), el presidente del Instituto Cultural del Gobierno de la Provincia, Alberto Hernández, y otros, y la animadora Lucrecia Caparelli agregó la mención del resto, hasta llegar a «concejales, consejeros escolares, vecinos y turistas».

De todos modos, los mayores aplausos del público, esos que la gente da por calor, y no por protocolo, fueron cuando el conductor del festival, Carlos Morelli, evocó a los directores Eduardo Mignogna y Fabián Bielinsky, fallecidos este año, y, luego, cuando Enrique Pinti hizo un número muy gracioso detallando los méritos de la principal homenajeada de la noche, la actriz española Carmen Maura (ver vinculada). «Es una amistad de años, no uno de esos actos donde un tipo va, habla de sí mismo cinco minutos, presenta a la figura que ni conoce, se sacan la foto y a otra cosa», dijo luego el cómico. «Pinti es el mejor marido que tuve...en una película. Lo pasamos en la camita y todo, y nos sentíamos el uno para el otro», agregó Maura.

Aplausos, también, para Alejandro Awada y Osvaldo Bonet, que junto al director hispanoargentino Enrique Gabriel presentaron la comedia romántica «Suspiros del corazón», que el autor recomendó ver «hasta los créditos finales, donde hay algo muy interesante para quien le interese». No todos le hicieron caso, pero es una obra simpática.

Mejor aún, la francesa «No estoy hecho para ser amado», de Stéphane Brizé, que lamentablemente no tiene distribución en Argentina, y eso que el personaje, un amargo oficial de justicia, encuentra solaz y amor nada menos que en una academia de tango dirigida por Pedro Lombardi, donde resuenan preciosamente algunas grabaciones de Horacio Salgán y Carlos Di Sarli. Buena recepción, la minimalista «El árbol», de Gustavo Fontán, que se potencia con la copia en fílmico, y varios votos, «Derecho de familia», que inauguró la sección de argentinas que hicieron buen papel en los grandes festivales de este año. Ahí también participan «El custodio», «Crónica de una fuga», «El camino de San Diego», y otras, todas compitiendo por el voto del público, a ver si los espectadores piensan lo mismo que los grandes jurados.

Párrafo aparte, el anuncio de Jorge Alvarez, sobre un próximo acuerdo de coproducción con Alemania, similar al recientemente firmado con Italia, «para que se abra el mercado e ingrese dinero fuerte», según dijo mirando de paso a la representante del Instituto de Cine Suizo, con el que recién empiezan las negociaciones. Una de las razones de este festival es, precisamente, mantener bien aceitadas las relaciones con los principales coproductores de nuestra industria.

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