28 de diciembre 2001 - 00:00
"Me di el lujo de decirle que no a Marcelo Tinelli"
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Fabián Gianola
Periodista: Este año hizo teatro de revistas, un programa en «Radioshow», de Marcelo Tinelli, siguió con el comercial de jabón en polvo, condujo «Televisión Registrada» y ahora protagonizará una tira. No le hace mucho caso al médico...
Fabián Gianola: Pero me quedé nada más con la ficción para el verano porque el programa de radio termina en diciembre y rechacé muchísimas ofertas.
P.: Una vez dijo que trabajaría full time hasta terminar de pagar su casa ¿Ya está?
F.G.: Terminé por suerte, así que pude darme el lujo de decirle que no a Marcelo Tinelli, que me llamó para su proyecto de ficción, «La agencia»; también rechacé doce ofertas teatrales y otras cosas más.
F.G.: Gracias a Dios mi cachet no es nada bajo, creo que son momentos. Hay períodos en los que te convocan más y otros en los que te llaman menos. En tiempos en que se está en alza, se aprovecha mientras se puede y después podés caerte. Esta es una carrera muy cíclica y hay momentos en que se está bien pero se termina porque agotaste, cantaste, mostraste todas las caras que sabías y no te quedaron más. Espero que ahora nos vaya bien con el programa; que cierren los números de rating.
P.: Hay muchos programas que funcionan por los anunciantes, sin mediciones excepcionales...
F.G.: Pero en ficción el éxito es directamente proporcional al rating. Sólo eso nos garantizará seguir en el aire durante todo el año.
P.: Los últimos ciclos de Estevanez («Reality, reality» y «PH») no funcionaron como él evidentemente esperaba; hasta tuvo que cerrar los Estudios Pampa y trasladarse a trabajar a Azul Televisión.
F.G.: Lo único que sé es que en el canal pidieron que no hubiera personajes del reality de los actores. Pero Quique Estevanez es un productor muy serio y más allá de los resultados, tuvo el mismo compromiso que con sus ficciones. Lo que más defiendo de Quique es que apueste siempre a los actores.
P.: ¿Aunque los contrate para un reality show?
F.G.: A mí me aburren los realities, sea con anónimos o con actores. El único que me pareció bien fue «Popstars» porque al menos buscaban el talento y quedaron las cinco mejores cantantes y bailarinas. Además se les dio trabajo, el grupo «Bandana» ahora hace shows, no sé si grabará un próximo disco.
P.: ¿De qué trata «Maridos a domicilio»?
P.: El tomar elementos de la complicada situación del país ¿es un ingrediente ineludible en la ficción o podría evitarse para aliviar al público?
F.G.: Todo esto que nos pasa tiene que aparecer, pero se puede contar con un poco de humor, alegría y desde el optimismo. Se busca encarar la realidad volviendo a la gente cuando está unida, con su familia, con sus amigos y rescatar lo que es una persona de bien.
P.: Cuál cree que es la fórmula que triunfó en «TVR», que el año que viene cumplirá su cuarta temporada y por el mismo canal (América)?
F.G.: Nada te garantiza el éxito. En «TVR» hay una bajada de línea crítica y una estética muy interesante. El tape es la verdadera vedette del programa, Morgado y yo sólo acompañamos eso. Pero nada te dice que por ser un formato nacional o extranjero o una ficción o un entretenimiento va a ir bien. Nadie te dice «es esto».
P.: ¿Una televisión devaluada les da más material para la crítica, teniendo en cuenta que conducen un programa que parodia justamente a la TV?
F.G.: La televisión siempre da pero es sólo una parte del programa. Los realities o los programas de chimentos pueden estar o no pero después está la política argentina, que pasa más que nada por la televisión. La realidad de nuestro país, sea buena o mala siempre es comentable y criticable, así que si está grabada va a estar en «TVR». Nosotros mismos somos criticados por Tino y Gargamuza. Cuando me criticó por primera vez me mató; dijo: «Ahora sé lo que es sentir verguenza ajena» y me sacaron a mí cantando.
P.: ¿Qué trabajo disfrutó más?
P.: El «hombre multipropósito» surgió para contrarrestar el encasillamiento con el gay que interpretaba junto a Guillermo Francella?
F.G.: Cuando terminé «Los Benvenutto» rechacé muchísimos papeles porque todos me ofrecían interpretar a un homosexual. Trabajé mucho como actor en otros roles y después de cuatro años me surgió una conducción, con «Mar de fondo». Luego me llamaron para conducir siete mil cosas.
P.: ¿Eso de que épocas de crisis el humor se vuelve indispensable no es un lugar común?
F.G.: La gente lo necesita, aunque es más fácil hacer reír que conducir un noticiero o protagonizar un drama. Pero si se logra la risa, se le hace a la gente un bien muy grande. La posibilidad de distraer y darle simpatía es invalorable. Hay que concentrarse y apoyarse en el equipo de trabajo, nosotros nos divertimos mucho durante las grabaciones, igual que los técnicos y el equipo de producción.
P.: Dicen que la reacción de los técnicos es el termómetro del actor de televisión.
F.G.: Es cierto, si se ríen ellos es una buena señal.

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