Hanif Kureishi «Mi oído en su corazón» (Bs. As., Anagrama, 2005, 210 págs.)
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Los seguidores del autor de «Ropa limpia, negocios sucios», en el cine, o de «Mi hermosa lavandería», en libro, de «Sammy y Rosie se van a la cama», en nuestros cines, o «Sammy y Rosie se la montan», en libro, se encontrarán aquí con la atrapante escritura de este paquistaní que pertenece al «dream team» de los escritores británicos que, ya cincuentones, han pasado a ser la «generación madura» de las letras inglesas. Sabrán aquí de la «novela familiar» del escritor, de sus relaciones con su padre y de ambos con la literatura, de como vivió cuestiones de inmigración, racismo y religión. Comprenderán que se sintió como «un intruso penetrando en zonas de la vida que no quería conocer» cuando, a partir de que le fueron entregados los originales de una novela de su fallecido padre, décadas después de que la escribiera, inició un diálogo con ese texto que lo llevó a reconstruir la diáspora familiar.
Los interesados en «novedades» se encontrarán con un «libro collage» que tiene de ensayo, de memorias, de autobiografía, de historia social y política, de saga que parece ficcional a la que fragmentos de la novela de su padre, documentos familiares y fotos de los personajes nombrados hacen que alcance verosimilitud. La confesión de ese complicado mundo familiar, en un fluir de la conciencia enriquecido de ironías, les hará encontrarse con una obra mayor.
A los críticos de Kurieshi los llevará a sospechar que, siendo uno de los miembros menos aristocráticos del grupo compuesto por Ian McEwan, Julian Barnes y Martin Amis, decidió utilizar esa distancia social para competir y diferenciarse. Podrán calcular que así como Martin Amis contó en su extraordinario libro «Experiencia su conflictiva relación con Kingsley Amis, su padre, un escritor de bien ganada fama, Hanif Kureishi contó ahora la suya con un padre exiliado en Londres y escritor fracasado que nunca logró publicar nada. M.S.
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