«Tabula rasa» y «Asepsia». Compañía Miguel Robles-Danza. Dir.: M. Robles. Il.: A. Le Roux. Vest.: L. Pérez. Esc.: A. Estol. (Teatro Presidente Alvear). Funciones hasta el 30 de mayo.
"Tabula rasa" que diseñó Miguel Robles a partir de las partituras de Arvo Pärt e Hildegard von Bingen, resulta una mirada nueva para el tradicional concepto del ballet clásico, en particular el del siglo XIX. Es una suerte de «Lago de los cisnes» o varias «Muertes del cisne» pero expuestas bajo la óptica del tiempo.
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Las creaciones de Robles son siempre la suma de un gran talento coreográfico con un claro concepto de lo que debe ser la puesta en escena de un ballet. Aquí esta premisa se repite acompañado en su trabajo por un diseño lumínico de trascendencia de Le Roux y los elementos escenográficos y de vestuario aportados por Adriana Estol y Laura Pérez.
En «Tabula rasa» se cumple este principio con un desarrollo dinámico contrastado de velocidad-morosidad. La bella música de Pärt sostiene estructuralmente la obra, elaborada sobre una iconografía que incluye referencias al tutú (típicos trajes de tul del ballet romántico) y las plumas de los cisnes desparramadas por el escenario creando un efecto flotante y sensual.
Los nueve intérpretes de esta propuesta, incluído el mismo Robles en notable «solo», estuvieron al servicio de la escritura coreográfica, sutil en el diseño del movimiento en perfecta concordancia con la música. Como fuerte contraste con «Tabula rasa» se presenta «Asepsia». Evoluciones robóticas y música electrónica conforman un ensamble que remite a una sociedad deshumanizada, del futuro cercano, con raíces en la cibernética y consecuencia inmediata de una cultura post-industrial.
Acre, gélida, desangelada, la obra se orienta hacia la exhibición de cuatro seres que interactúan con movimientos y desplazamientos espaciales muy rígidos, quebrados, de fuerte origen geométrico. La repetición saturante del sonido electrónico tiene un correlato dancístico creativo, para el que Robles siempre elucubra posiciones y formas corporales cargadas de significados. Estupendos los cuatro bailarines (Escudero, Ludueña,Vulliez y Garay) tanto como la iluminación. «Asepsia» dijo Robles, «recuerda al hombre de Vitruvio, aquel estudio científico sobre la anatomía humana de Leonardo Da Vinci». Completando esta visión el vestuario dorado y traslúcido permite una exasperación de la actividad muscular a la que no le falta la poesía de rasgos expresionistas expuesta por Robles en las dos obras que forman un contrapunto audaz e inquietante.
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