8 de mayo 2002 - 00:00
Milán: exhiben fotos inéditas de Marilyn
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Una de las fotos de la muestra
Es la primera vez que trascienden públicamente los pormenores de la última sesión fotográfica a la que accedió a someterse el mito. Douglas Kirkland decidió guardarlas en un cajón familiar y ha esperado 40 años antes de mostrárselas definitivamente al público, porque pensaba que aquella jornada memorable era cosa de dos, una especie de secreto, parcialmente revelado al semanario «Look».
«Una noche con Marilyn Monroe» es el título de la exposición que ahora saca a la luz una selección de 70 retratos inéditos, amén de otras fotografías que reproducen la atmósfera de aquella sesión: una botella de Dom Perignon, un paquete de Marlboro, un camarín desvencijado, un camastro al nivel del suelo y unos cuantos discos de Frank Sinatra.
«El tono decidido de sus palabras», recuerda Kirkland, «resonaba mágico en mis oídos. Un segundo después la puerta se cerró de golpe. Estábamos solos. Yo y Marilyn. Ella tumbada delante de mí, dispuesta a seguir mis instrucciones. No sabía qué esperaba. ¿Qué debía hacer yo? Me protegí con la cámara y comencé a disparar».
Douglas Kirkland ha pretendido demostrar, secuencia a secuencia, la fragilidad del mito, sobre todo para reivindicar la condición humana del personaje, igualmente frágil, desamparado. Las sábanas blancas recubren el cuerpo desnudo de la mujer, unas veces para devolverle la pureza perdida, otras para protegerla, y, en algunas ocasiones, inconscientemente, para embalsamarla como a una faraona.
Una voz alegre
«Tenía una voz alegre», recuerda Kirkland, «muy distinta de ese hilo de voz sensual que yo mismo me esperaba después de haberla escuchado en tantas películas. Y tenía la impresión de encontrarme ante una persona de verdad, no ante una diva. Cuando la miraba a los ojos, cálidos y virginales, me sentía reconfortado, escrutado, más desnudo que ella misma».
La sesión se prolongó toda la noche. Es más, Douglas Kirkland sostiene que ambos hicieron el amor sin desnudarse ni tocarse. Bastaba hablar, sugerir, susurrar, manejar la cámara sin sobresaltos. «Después, en un cierto punto, me dijo: 'Douglas, ¿por qué no vienes aquí?'»
Una visión de EE.UU.
La exposición de Marilyn Monroe, inaugurada en el Palacio Real de Milán es como una especie de complemento a una visión general de la cultura norteamericana, ya que el mismo museo aloja una muestra dedicada a los tesoros del Withney Museum, incluido algún retrato que Warhol hizo a la protagonista de «Niágara».
Es la primera vez que los fondos principales del Whitney dejan su sede rumbo a Europa y que un acto terrorista provoca una reacción de apertura cultural. El título de la muestra es «El Renacimiento de Nueva York».


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