3 de diciembre 2002 - 00:00

Momento clave para "La Renga"

Sin Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota en el panorama inmediato -por esta época el guitarrista Sky está presentando su álbum solista y el Indio Solari permanece alejado de los fans-, La Renga pasó al absoluto primer plano de ese mundo rockero alimentado por «las bandas».

Sin perder su origen barrial ni su condición de grupo oriundo de Mataderos, alcanzaron un podio que sólo tenían Soda Stereo, Serú Girán, Fito Páez y los Redondos: el de ser los artistas argentinos que se atrevieron a tocar en el estadio más grande del país, y llenarlo. Hubo que pagar entrada para verlos y escucharlos, por supuesto. Pero los carriles por los que circuló esta producción son bien distintos de los que utilizan los artistas consagrados más inmersos en la rueda comercial.

Autogestionarios, armaron a pulmón este show, como antes lo habían hecho con Atlanta, Obras o Huracán. Pusieron las entradas a precios accesibles --entre $ 17 y $ 25. Grabaron casi caseramente un pequeño CD, «Documento Unico», con tres temas nuevos, «Detonador de sueños», con el que abrieron el show, «Hielasangre» y «Dementes en el espacio», que se vendió al comprar al ticket y en River --aparente-mente, no irá a las disquerías-. Y ofrecieron un concierto potente, descarnadamente rockero, sencillo en su puesta, donde todo -escenografía, imágenes en las pantallas-apuntó a reforzar el mensaje central del grupo.

Cada vez más profesionales en su actuación pero tan barriales como al principio en su manera de concebir la música: esa es la frase que resume lo que viene haciendo esta banda y que quedó perfectamente expuesto en el estadio de Núñez.

La lista de temas, que largó más temprano que lo habitual, tuvo viejos y nuevos títulos. Hubo hits como «La balada del diablo y la muerte», «El rebelde», «El final es donde partí» -con Alejandro Sokol, de Las Pelotas, como invitado-, «Voy a bailar a la nave del olvido», «Blues de Bolivia, «Lo frágil de la locura», etc. Estuvieron las canciones del nuevo EP. Y varios temas que no integran habitualmente sus shows, como «Veneno» o «Vende patria clown». Pero además, por supuesto, estuvieron la iconografía y el estilo de La Renga. En el mensaje crítico hacia el poder, reflejado en canciones y en imágenes, en la manera de cantar de Chizzo Nápoli, en la forma de arreglar y tocar cada pieza, en las citas a Walter Bulacio, Kosteki y Santillán, en las bengalas y las banderas -con el Che Guevara, la marihuana y símbolos futboleros-del público, y hasta en el chiste del cantante que resignó su antigua melena delante del público a manos de dos peluqueras-enfermeras muy sexies.

R.S.

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