14 de octubre 2008 - 00:00

Mötley Crüe: desafío al estilo Woodstock

Como enWoodstock,bajo lalluvia,Mötley Crüesatisfizo auna legiónde fans, queademásgozabancuando eraninsultados.Cosas delrock.
Como en Woodstock, bajo la lluvia, Mötley Crüe satisfizo a una legión de fans, que además gozaban cuando eran insultados. Cosas del rock.
Mötley Crüe: Vince Neil (voz), Nikki Sixx (bajo), Tommy Lee (bateria), Mick Mars (guitarra). Club Ciudad de Buenos Aires.

"Rock & Roll" significa descontrol, y con el show de Mötley Crüe del sábado hubo rock salvaje y lío del bueno. No por el caos que supone una lluvia torrencial, en un estadio al aire libre y prácticamente sin sectores techados, sino que el fanatismo por el heavy fue lo que equilibró la situación que, con el viento en contra, podría haber degenerado en desastre.

Pero por suerte el viento sopló a favor o, en realidad, sopló hacia todos lados en medio de una lluvia de dimensiones épicas que apareció justo al final del set de los «pesados» locales, Rata Blanca (que llevó un porcentae importante del público que llenó el campo y que luego se mojaría con Mötley Crüe).

Los fans de Rata Blanca son seguidores leales, pero la prueba de fuego -o mejor dicho, de agua, para demostrar el «aguante» que le brindó la gente a los creadores de hits como «Smokin' in the boys room» o «Girls Girls Girls» fue ver cuánto tiempo podía soportar el público bajo la luvia. Igual que la banda que, luego de salir a escena con clásicos de sus mejores discos como «Dr. Feelgood» o «Shout at the devil», vaciló un par de instantes y, en los pasajes más fuertes del aguacero, la idea de dejar el rock & roll para otro momento podría haber resultado sensata.

Pero el ruido que salía del escenario no se detuvo en toda la noche (el clima tampoco ayudó al sonido, lo que es entendible). Es que un poco antes de la mitad de las casi dos horas de show, Vince Neil pareció convencerse de que la lluvia podia mojar a la gente hasta arrugarla, pero jamás iba a cambiar su buena disposición para escuchar a este grupo que está de vuelta de cualquier alerta meteorológico (Tommy Lee es más célebre como astro de la película porno con Pamela Anderson que como baterista).

La puesta del concierto, con pantallas gigantes que mostraban dibujos psicodélicos pero tardaban en pasar a la imagen de los músicos, sin detenerse jamás en un primer plano de sus rostros marcados por la dura vida del astro de rock. De hecho, el virtuoso violero Mick Mars parecía recién salido de una cripta vampírica, aunque su blanca palidez no afecta en absoluto su violenta guitarra, con solos contundentes y bien insertados en los temas, dejándole un lugar especial para un sólido cover del «Voodoo Chile» de Jimi Hendrix.

Tommy Lee no hizo nada muy especial, salvo aparecer con una bateria tan imponente y llena de cosas que casi parecía una parodia de los primeros tiempos del rock pesado. Y Nelly se mojó a propósito, y fiel a su tradición se la pasó utilizando lenguaje profano a la gente que, además de arriesgarse a pescar un resfrío de aquellos, se dejó insultar alegremente por estos músicos que jamás volverán a nuestras pampas sin paraguas.

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