“Esta obra desmitifica un detrás de escena de una industria enorme”, dice Nicolás Riera, coautor de “Motorhome” junto a Alfredo Staffolani, ambos también actores de la obra junto con Thelma Fardin, Lili Popovich, Irune Porcel y Nicolás Di Pace. Se estrenó ayer en el Metrpolitan, se verá los miércoles a las 20 hs, y sumerge al público en el caótico mundo de un rodaje cinematográfico. La historia sigue el desarrollo de un western y se centra en los absurdos del rodaje, las tensiones entre los actores, la directora y el resto del equipo.
"Motorhome": esa fascinación por el mundo del cine que desde adentro puede ser caótica y frustrante
Se estrenó ayer "Motorhome" en el Metropolitan, escrita por Alfredo Staffolani y Nicolás Riera, quienes también actúan, junto con Thelma Fardin, Lili Popovich, Irune Porcel y Nicolás Di Pace.
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Thelma Fardin y Nicolás Riera protagonizan "Motorhome" en el Metrpolitan.
“El cine tiene algo glamoroso en el imaginario social y la realidad es que hay un detrás que no tiene nada de eso”, cuenta Thelma Fardin. Conversamos con Riera y Fardin.
Periodista: ¿Por qué quisiste indagar en el caos del rodaje cinematográfico?
Nicolás Riera: Surgió charlando con Alfredo Staffolani, recopilamos anécdotas en las horas y horas de espera que uno tiene en un rodaje. Siempre se habla entre los actores de ese tiempo muerto que en realidad no lo es tanto porque empiezan a pasar muchas cosas y charlas. Son espectaculares porque combinan diferentes generaciones, por ejemplo hay uno que está invirtiendo en la bolsa, otro con un emprendimiento de ropa, se mezcla un poco con las escenas y lo que hay que actuar y termina siendo la película dentro de la película. Queda en el círculo de los actores, maquillaje, producción pero que el público no conoce.
P.: ¿Qué se cuenta en la obra sobre ese ámbito?
Thelma Fardin: Quienes hayan estado se identificarán y quienes no sentirán que se desmantela una cara de como se produce y se vive en esos rodajes. No está lejos de cualquier ámbito laboral. Hasta el catering, los cubiertos de plástico, vasitos descartables, mostrar esa fusión de mundos tiene algo atractivo.
P.: ¿Cómo se vive un rodaje?
N.R.: Hay una magia especial y en Argentina las condiciones casi siempre son adversas para producir. Guillermo del Toro decía que tu película no es necesaria pero igual tenés que hacerla y si hay quien se suma y confía, todo es contra viento y marea. En los rodajes se ve el aporte artístico de todos, actores y técnicos.
P.: ¿Cómo se construyen los vínculos en el set?
T.F.: En los espacios artísticos uno pone tanto de su emocionalidad que saber cómo está uno en su vida se vuelve inevitable. Conviven dos realidades, la inventada y la cotidiana, y es muy distinta en todos, que tenemos diferentes edades y ahí se ve el diferente vínculo de cada uno con la profesión y con la vida.
P.: ¿Por qué eligieron el western, un género poco visitado en Argentina?
N.R.: Porque los personajes están bien catalogados, el villano, el bueno, nos da un marco para crear los personajes visualmente, nos dio un norte a donde ir que se volvió atractivo. Hay mucho humor en la obra alrededor del western.
P.: ¿Cómo es tu personaje?
T.F.: Soy la directora del western que se está filmando, inexperta total , a la que todo se le va de las manos. Tiene muchas dificultades en el trato interpersonal, cree que solo se puede ejercer desde la violencia y las órdenes. Se permite los impulsos que no solemos permitirnos en la vida, tiene mucho margen para jugar y va muy en contra de quien soy, eso es muy divertido. Trata a la gente según su idea de las jerarquías, con el protagonista es una, con el meritorio que no cobra un peso es otra.
P.: ¿Cómo creció la obra del libro a la puesta? ¿Qué añadieron las áreas artísticas?
N.R.: El libro ya era muy divertido, nos reíamos mucho, y esta es una apuesta arriesgada porque vamos una vez por semana y son seis personajes. Tiene música original compuesta según los climas; el trabajo de Ricardo Sica es impecable a la hora de iluminar este western fallido y se genera algo mágico y poco explorado en el teatro comercial. Es una fusión entre off y comercial.
P.: ¿Cuáles son los temas de la obra?
T.F.: Se habla mucho del fracaso, mi personaje piensa que todo se puede solucionar con plata y queda en evidencia que no. Se muestran los fracasos personales de los actores que tienen un sueño, que cuando los llaman para una película finalmente terminan teniendo situaciones muy miserables. Muestra el deseo de cada uno y el fracaso. Uno sueña y cuando lo materializa, a veces se da cuenta que era apenas la idea que tenía en la cabeza de lo que lo iba a hacer feliz.
P.: ¿Cómo es hacer teatro hoy?
T.F.: Como siempre, buscamos que nadie salga igual, durante esa hora lo llevamos de viaje y esperamos que haya algo que se transforme. El teatro siempre tuvo el lugar de resistencia cultural, hoy frente a tanta falta de trabajo para lo artístico porque cambió la manera de producir y se migró a plataformas, es un momento más delicado. Entonces ahí nos toca usar nuestra experiencia para fomentar teatro y cultura.




