16 de noviembre 2001 - 00:00

Muestran su fusión músicos diferentes

John Williams, Paco Peña y Jorge Coulón
John Williams, Paco Peña y Jorge Coulón
John Williams (nacido en Australia pero nacionalizado inglés) tiene una larga historia como guitarrista clásico, con una formación que empezó con su padre y completó, entre otros, con el concertista español Andrés Segovia. Recorrió el mundo como solista y también con las principales orquestas en conciertos que abarcaron desde la tradición del «Concierto de Aranjuez» de Rodrigo hasta la música contemporánea del cubano Leo Brower. Pero, también se acercó a las músicas no europeas y compuso y grabó bandas de sonido para cine y TV.

El nombre del español Paco Peña está indisolublemente asociado al flamenco. Pero, aunque escribió principalmente música ligada a ese género (la más importante de las cuales es, sin duda, su «Misa flamenca»), nunca dejó de sentirse atraído por otros lenguajes musicales. Así, compartió escenarios con músicos tan distintos como Joe Pass, Leo Kouke, Eduardo Falú, Elliot Fisk o Pepe Romero.

La historia del grupo chileno Inti Illimani es más conocida para el público argentino. Más cercanos a la canción de compromiso en un principio, a partir de su exilio europeo sus integrantes viraron hacia una mayor elaboración de su lenguaje y forjaron un prestigio internacional que nadie les discute en la actualidad. Williams y los Inti Illimani tuvieron un primer contacto en la década del '80 en Londres. Peña también tenía relación con los chilenos y con Williams y la experiencia artística conjunta no tardó en plasmarse. En 1987 grabaron juntos en Roma «Fragmentos de un sueño», y en 1990 un concierto en vivo en Colonia que se editó como «Leyenda». Desde entonces, se presentan habitualmente en distintos escenarios, del Carneggie Hall al teatro Philarmonie de Alemania, por ejemplo. Los días 23 y 24 de noviembre estarán en el Avenida de Buenos Aires. Williams, Peña y Jorge Coulon -integrante de Inti Illimani-pasaron antes por nuestro país. Dialogamos con ellos.

Periodista: ¿Cuál es el punto de contacto capaz de unir a un guitarrista de formación clásica, a un guitarrista flamenco y a un grupo como Inti Illimani?


Jorge Coulon:
Detrás de lo que cada uno de nosotros hace individualmente, hay un terreno común musical muy fuerte; mucho más de lo que podría imaginarse. Sin duda, tiene que ver, en el caso de Inti Illimani, con el modo en que siempre nos hemos acercado a la música popular. John tampoco es un guitarrista clásico cerrado en un repertorio. Es obvia la relación entre el folklore latinoamericano y el flamenco. Todos teníamos una curiosidad más allá de la música en que nos movíamos.

Paco Peña:
Hay muchos ritmos latinoamericanos que no son iguales, pero que son muy fáciles de asimilar por un flamenco. Recíprocamente, el flamenco produce un misterio en otros músicos. Había mucho campo para trabajar. No es una experiencia distante; finalmente, es como estar en casa para cualquiera de nosotros.

P.: ¿Y cómo se refleja eso en la música?

P.P.: Creo que lo que suena es Inti Illimani, pero con un picotazo creativo nuevo. Se han incorporado las guitarras clásica y flamenca que le dan un aire distinto.

Lenguajes

P.: Llama la atención en usted, Williams, la decisión de introducir tantos lenguajes en su música, habiendo comenzado estrictamente como guitarrista clásico...

John Williams:
Mi padre, con el que di mis primeros pasos como guitarrista, era músico de jazz. Así que yo siempre toqué jazz y mi modelo era Django Reinhardt. Siempre sentí mucha curiosidad por guitarristas de otros medios. Aquí conocí, por ejemplo, a María Luisa Anido. Además, habiendo tantas músicas en el mundo, tantos caminos posibles, por qué debía restringirme solamente a la música clásica -que además es un concepto que me parece inapropiado; en todo caso deberíamos hablar de música clásica europea-. La guita rra da una enorme gama de posibilidades; y siempre quise aprovecharlas. No cuestiono a quien prefiere quedarse solamente con lo clásico, como pudo ser el caso de mi compatriota, el excelente guitarrista Julian Bream. Pero yo me siento más cómodo y más completo de este modo.

P.: ¿Y los puristas no lo cuestionaron?

J.W.: Por supuesto que sí. Cada uno está en su derecho de escuchar lo que más le plazca. Y también estuvieron los que se sintieron identificados conmigo. Son decisiones de vida; y yo me siento muy satisfecho con el camino que elegí. Creo que lo de la especialización absoluta es una actitud europea muy típica del romanticismo del siglo XIX; el mundo actualmente va por otras partes.

P.: En los últimos años ha habido una suerte de moda con el flamenco. ¿Cómo ve ese proceso Peña?


P.P.:
La palabra moda no me gusta, porque lo tengo demasiado cerca, adoro el flamenco. Si nos apartamos de ese concepto, viendo que el flamenco es una música importantísima, no tenía más remedio que llegar al público de todo el mundo. En este momento hay mucha actividad y eso es muy bueno. Lo que pasa también es que no todo lo que sale está dentro del cogollo del flamenco. Eso pasó también con el turismo en las costas españolas que hizo aumentar la cantidad de propuestas de flamenco; y, muchas veces, como consecuencia, hizo bajar la calidad. Igualmente, los que no sean buenos pasarán con el tiempo e irá quedando lo mejor, lo más cercano a las raíces. Como siempre, creo, hay que separar lo que es la esencia de esta música y la industria que sólo está interesada en buscar hits y de ganar mucho dinero. Pero el flamenco está más allá y, afortunadamente, seguirá creciendo.

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