27 de marzo 2008 - 00:00

Murió Widmark, malvado irrepetible de Hollywood

La sonrisa perversa y siniestra de Richard Widmark, que debutó con «El beso de la muerte», lo ciñó en Hollywood a papeles de criminales.
La sonrisa perversa y siniestra de Richard Widmark, que debutó con «El beso de la muerte», lo ciñó en Hollywood a papeles de criminales.
Nueva York (AFP, EFE) - Richard Widmark, cuya delgada y temible figura como el psicópata asesino del clásico «El beso de la muerte» de 1947 se transformó en un ícono de Hollywood, murió a los 93 años luego de una larga enfermedad. Widmark murió en su casa de Roxbury, Connecticut el lunes, y la noticia fue cominicada ayer por su esposa Susan Blanchard al diario «The New York Times».

Widmark hizo más de 60 películas durante una carrera de cinco décadas en la que encarnó casi exclusivamente a delincuentes y marginados. Su figura, siniestra, y sobre todo su sonrisa temible, no lo ayudaron nunca para hacer de galán. Nacido el 26 de diciembre de 1914, perteneció a aquella generación de actores que dieron sus primeros pasos en la radio a finales de los años 30 y luego siguió sobre las tablas de Broadway, pero fue «El beso de la muerte», de Henry Hathaway, la película que marcó un antes y un después en la carrera del actor que firmó contratos prolongados con los estudios más grandes de Hollywood.

Ganador de un Globo de Oro y nominado en 1948 a un Oscar como Mejor Actor Secundario por su papel de Tommy Udo en «El beso de la muerte», Widmark se convirtió en un actor de culto por sus personajes monolíticos. «Cielo amarillo» de William Wellman (1948); «Siniestra obsesión» (1950), de Jules Dassin; ; «Pánico en las calles» (1951), de Elia Kazan; «El rata», de Samuel Fuller (1953), « Pasiones sin freno» (1955), de Vincente Minnelli; «El Alamo» de John Wayne; «Pueblo embrujado», de Edwar Dmytrick; (1960); «Vencedores o vencidos» (1961), de Stanley Kramer o «El ocaso de los cheyennes», de John Ford (1964) son algunos de los títulos que sostuvieron la fama de Widmark, que también participó en series de televisión.

Widmark tuvo un hijo con su primera esposa, la escritora Jean Hazlewood, con quien estuvo casado desde 1942 hasta la muerte de ella en 1997. En 1999 volvió a contraer matrimonio con Susan Blanchard.

Respecto de «El beso de la muerte», su film icónico, el crítico David Thompson escribió en «The Biographical Dictionary of Film»: «El sadismo de Udo, la risa temerosa (...) convirtieron a Widmarken la persona más terrorífica del cine». Y en 1961, el mismo actor declaró: «¡Esa maldita risa mía! Durante los dos años siguientes a la película, no me permitieron ni sonreír. El personaje era una bestia ridícula».

En el film, el personaje de Widmark ataba a una anciana en su silla de ruedas con el cable de una lámpara y la empujaba a la muerte tras tirarla por unas escaleras. Ese papel le significó un Globo de Oro y su única candidatura al Oscar, como mejor actor secundario, premio que se llevó Edmund Gwenn por «Milagro en la calle 34».

Widmark estuvo a punto de interpretar ese papel, ya que el director decidió al principio que era demasiado pulcro e intelectual para dar vida a un tipo de esa calaña, según «The New York Times». Pero el por entonces mandamás de los estudios Fox, Darryl Zanuck, convenció al realizador de que Widmark era el tipo idóneo.

Su éxito en el cine también tuvo sus ecos en el mundo de la televisión. Widmark dio vida al detective Daniel Madigan en la película «Madigan» (1968), de Don Siegel, un solitario personaje de tanto éxito que el canal NBC creó una serie centrada en él en la temporada 1972-73. Más tarde volvió a aparecer en «Crimen en el Expreso de Oriente» (1974), de Sidney Lumet. Ese año sufrió un ataque al corazón que lo mantuvo alejado del cine un tiempo, aunque siguió interviniendo en películas para televisión. Su último trabajo en el cine fue «True Colors» («El color de la venganza», 1991), de Herbert Ross.

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