«50 años de bossa nova en Buenos Aires». Actuación de Roberto Menescal (guitarra), Wanda Sá (voz, guitarra) y Os Cariocas. (Teatro Gran Rex; 26 de agosto).
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Pasaron 50 años desde que la estupenda tríada formada por Vinicius de Moraes, Tom Jobim y Joao Gilberto dio a conocer el tema «Chega de saudade», nacimiento formal de un género que revolucionaría la música popular de todo el mundo en la segunda mitad del siglo XX. La bossa nova fue el final de un proceso de renovación que tuvo a aquellos tres grandes artistas como punto central, pero fueron muchos otros los que contribuyeron a darle forma definitiva y a afianzarla en todas partes.
Uno de aquellos nombres históricos es el del compositor y guitarrista Roberto Menescal, que acaba de actuar en nuestro país, con la excusa empresarial del 50° aniversario de la bossa nova.
La movida era difícil. El de Menescal es un nombre prestigioso pero no muy popular por aquí. La programación en una sala tan grande en lunes y martes agregaba un problema. Os Cariocas también pertenecen a la vieja guardia ilustre -aunque su formación conserve sólo a uno de sus miembros fundadores, el pianista Severino Filho-, pero tampoco son tan conocidos. Y mucho menos lo es en nuestro país la cantante Wanda Sá, que llegó como parte del combo. Conclusión: la función del lunes fue suspendida, y la del martes -finalmente, la única- terminó mostrando muchísimos claros en la platea.
Pero, en lo artístico, el resultado no fue mejor. Os Cariocas no son ni la sombra de lo que fueron y, con su repertorio de clásicos como «Wave», «Garota de Ipanema», «Ela é carioca» o «Berimbau», mostraron serios problemas de afinación y muy poco brillo. Tampoco levantó el show cuando llegó el momento de Menescal con su propio grupo y la invitada Wanda Sá, quien también mostró problemas de «calaturas» que deslucieron piezas como «Eu sei quevou te amar» o « Balansamba».
El final llegó con más fiesta que prolijidades, con «Só danço samba» y, claro, «Chega de saudade». Y, quizá, lo más rescatable del concierto fueron los instrumentales con Menescal a la cabeza: «Swingueira» y «Bye bye Brasil».
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