Fallida como es, su nueva película sobre dos venganzas (un cartel de narcos ataca a la familia del policia que detuvo a su jefe, lo que convierte al protagonista en un furioso parapolicial), tiene varios momentos muy bien resueltos, siempre girando alrededor del concepto de cruzar la línea entre el cine de acción y el cine negro. Con todo el entusiasmo que pueda haber sentido
Sin un estilo propio y original capaz de volver interesante una trama tan común como la del policía justiciero, sólo queda un film desarticulado, con partes muy buenas, otras mediocres e incluso un par de escenas ilógicas, absurdas, y delirantemente melodramáticas.
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