30 de enero 2024 - 13:50

Nicolás Artusi: "La gran protagonista es la década del 90 y no tanto sus personajes"

El reconocido periodista, que logró fama por sus cuatro libros sobre la historia del café, debuta en la ficción con una trama construida a la manera de crónica

Nicolás Artusi editó su primera obra de ficción.

Nicolás Artusi editó su primera obra de ficción.

Gentileza del autor

Luego de cuatro libros sobre el café que le valieron la distinción como Personalidad Destacada en la Ciudad, el periodista Nicolás Artusi pasó a la novela con “Busco Similar” (Seix Barral). Dialogamos con él.

Periodista: Después de cuatro libros dedicados al café, ¿qué lo llevó a escribir una novela?

Nicolás Artusi: Treinta años de periodista me confirman que mi canal de expresión es la escritura. Me interesa explorar los géneros, mezclarlos, romperlos. A los dos primeros libros sobre el café, que son ensayos históricos, le incorporé mi memoria personal, crónica de costumbres y crítica cultural, lo que les dio un estilo híbrido. Los dos siguientes son absolutamente de género: un manual y un diccionario. “Busco similar” que es una novela, porque los hechos que narra son ficcionales, tiene recursos periodísticos: datos verificables, referencias a personas concretas, alusión a otras obras. Sentí como algo natural que siguiendo esas exploraciones pasara a la novela.

P.: ¿Qué le hizo darse cuenta que el café tenía que tener su libro?

N.A.: Hace unos 17 años buscando referencias sobre el café me di cuenta que no había una biblioteca sobre el tema, y me dije: si no hay una biblioteca la puedo escribir yo. Hay momentos en que uno se puede sorprender de que algo que te gusta, que usa a diario, tiene atrás un mundo que, como uno, muchos no conocen; para mí fue una epifanía ese hallazgo. Si bien desde chico tomé café en mi casa eso se intensificó cuando entré a trabajar en redacciones. El periodismo me dio viajes que me ayudaron a saber más del café, que se había vuelto una vocación paralela. Hace diez años salió el primer libro. A esta altura se han publicado en muchos países, y en algunos casos he tenido que ir a presentarlos a países cafeteros como Colombia.

P.: ¿Cómo llegó a una novela que entre otras cosas le permite contar del mundo gay porteño de los 90?

N.A.: Me interesaba la época porque viví mi adolescencia en los 90. Cuando empecé a escribir “Busco similar” durante la pandemia no me imaginaba que los 90 iban a volver con tanta fuerza, no ya en lo que narra la novela sino en lo social, político y económico. Hace uno doce años leí un libro del sociólogo Ernesto Meccia, un ensayo académico, “Los últimos homosexuales” donde plantea la idea de que la década del 90 fue la última de la homosexualidad porque dio paso a la “gaysidad”. Es para mí también la última década analógica y el paso a la era digital, con la evolución de Internet, nuevos modos de conocimiento y de establecer contactos y relaciones. Más que sus personajes, la década del 90 es para mí la gran protagonista de la historia, lo que sucedió en los 90 no podría haber pasado ni antes ni después.

P.: ¿No cree que realmente el gran protagonista es el enigmático Javier, el amigo del narrador, un ser nocturno, cultor de viejas películas argentinas, farandulero, siempre colado en estrenos, disfrazado para aparentar, que sostiene una inventada historia personal en cine y televisión?

N.A.: Es un señor Ripley del conurbano, como el de Patricia Highsmith, Esa persona de la que nunca se sabe bien si es inocente o culpable. En los 90, antes de Internet, era más difícil chequear la identidad de las personas. Javier me dio la oportunidad de incluir lugares del ambiente de la farándula y una cantidad de nombres famosos que en los 90 eran muy importantes, y protagonistas de ese universo aún absolutamente en closet. Lo que se muestra y lo que no se muestra, era otro tema interesante, así como que Javier arrastrara a Gastón, el narrador, a sumarse al grupo que iba tras un famoso o a entrar a Edelweiss hacer que se siente con él a la mesa donde están Pinti, Bergara Leumann y compañía. En ese tiempo esa zona de Corrientes era otra cosa, se entraba en Los Inmortales y estaba China Zorrilla comiendo con Graciela Borges o con Soledad Silveyra. Ahora eso es el pasado.

P.: ¿Cómo eligió el nombre de la novela?

N.A.: “Busco similar” está planteado a partir de la idea del doble, y un doble implica inevitablemente una falsificación, una imitación o una mentira. A veces asimilarse para ser similar. Hay en Javier el jugar por momentos a tener las formas y tonos de una elegida estrella como algo propio, Ana María Campoy o Hugo del Carril. Busca volverse el doble, absorber sus cualidades. El tema del doble está en “Vértigo”, mi película favorita de Hitchcock, que habla de una doble muerte, y una película muy de los 90, “Mujer soltera busca”.

P.: ¿Javier es un farsante? ¿Cuida a viejos actores para quedarse con sus bienes? ¿Es de esos que apenas pueden van del bracete con viejas glorias del teatro o el cine?

N.A.: Javier es como un artista sin obra, la obra es él mismo. Todo el tiempo imagina que le hacen homenajes, le organizan cenas, que lo aplauden por las participaciones que él dice que hizo en películas, y después tiene que ir a hacer de público en televisión para ganarse unos pesos. Tanto en el caso de la ayuda de Javier a Jorge Luz y Aida Luz, como en el caso del dinero que le desaparece al narrador yo quería que no hubiera pruebas concluyentes de nada. Ni a favor ni en contra. Uno lee la historia y piensa la verdad que este Javier era un atorrante, que se aprovechaba de las oportunidades que se le presentaban y las tomaba. Otro podría decir no, no hay ninguna prueba concluyente, es una pobre persona que logró sobrevivir a una enfermedad durísima e hizo lo que pudo con eso. Me gusta mucho esa ambigüedad.

P.: ¿Qué está escribiendo ahora?

N.A.: Estoy terminando un nuevo libro sobre el café, desde un aspecto que sentía pendiente, que me pidió la editorial, y planeando una novela que será una ficción histórica.

Dejá tu comentario

Te puede interesar