21 de septiembre 2005 - 00:00

"No es cierto que Perón y Eva se conocieron en el Luna Park"

Vázquez Rial, para su biografía de Perón, utilizó textos sóloconocidos en el extranjero y charlas con Martha Holgado.
Vázquez Rial, para su biografía de Perón, utilizó textos sólo conocidos en el extranjero y charlas con Martha Holgado.
"Perón, tal vez la historia", editado por El Ateneo, es una de las biografías más completas que se conocen del tres veces presidente de los argentinos Juan Domingo Perón. Seguramente la más polémica también. Debida a la pluma del argentino Horacio Vázquez Rial, un hombre que hoy vive en Barcelona -al principio exiliado por temor a López Rega-, y admite «vivir bien» de las hasta ahora 20 novelas escritas. No es el caso de su libro, una biografía que se nutre de una extensa y completa bibliografía y donde por primera vez se echa mano de información contenida en textos obtenidos en el extranjero o como los escritos por quien manifiesta ser la hija del general, Martha Holgado -además de los diálogos mantenidos con ella en España-; o por quien clavó hondo el cuchillo en los ancestros de Perón para sacar a la luz «Juancito Sosa, el indio que cambió la historia», del médico y ex embajador en Africa, Hipólito Barreiro, otro autor polémico.

Al contrario de otros textos escritos sobre Perón, este no tiene fotografías, es todo información.En cambio afirma que Juan Domingo Perón y María Eva Duarte -Evita- no se conocieron en 1944 en el Luna Park, durante un festival a beneficio de los afectados por el terremoto de San Juan, sino por lo menos tres años antes. Y ofrece pruebas contundentes que es mejor leer. Igual que cuando en 1948, a propósito de un congreso de la juventud que se realizaba en Colombia, Fidel Castro concurrió representando a la Unión de Estudiantes Cubanos; pero lo hizo financiado por Perón -que exportaba el justicialismo por América Latina-, con la novedad de que quien tuvo a su cargo la entrega de fondos a Fidel fue un entonces joven funcionario de la cancillería: Antonio Cafiero. Este diario mantuvo una entrevista con Horacio Vázquez Rial, de la que se ofrecen los pasajes más interesantes.

Periodista:
Usted habla de un peronista confeso extranjero, colombiano, como Eliezer Gaitán, asesinado (que disparó el bogotazo)...

Horacio Vázquez Rial: El se sentía peronista. Pero fíjese qué curioso, sólo dos extranjeros se declararon peronistas sin ambages, uno fue Gaitán y el otro Emilio Romero, el periodista español, fundador y editor de «Pueblo»


P.:
Y cuando aparecen en Madrid asociados Isabel y López Rega...

H.V.R.: Lo echan a Emilio Romero. El era el amigo de Perón en Madrid. Además esta pareja con una falta del sentido de las jerarquías, porque Romero era el periodista del régimen. No tenían límites, tenían la falta de pudor de los ignorantes...

P.: ¿Cómo logra confirmar que aquél mozo de 21 años, Fidel Castro, 11 años antes de llegar al poder en Cuba, en 1959, recibió fondos en 1948 enviados por Perón a través de Antonio Cafiero?

H.V.R.: Cafiero es el que le da el dinero a Fidel para ir a Colombia. Y lo supe por las memorias de Norberto Fuentes, que era el número dos del general Ochoa, jefe de la seguridad cubana. Cuando fusilan a Ochoa, Fuentes se va a EE.UU. donde escribe dos libros importantísimos. El primero se llama «Dulces guerreros cubanos» -están editados por Seix Barral-; y la autobiografía de Fidel Castro, ambos de de Norberto Fuentes, que es donde cuenta ésto. la historia de Bogotá, Cafiero, la embajada argentina, todo.


P.:
¿Fidel va representando a la Argentina o al peronismo?

H.V.R.: El va nominalmentepor la Unión de Estudiantes Cubanos, van Fidel y Alfredo Guevara, que es el hombre que sigue estando ahí y no tiene nada que ver con el Che -lo conocí en la UNESCO- que contra todo el discurso oficial del régimen es un homosexual conocido (ríe)


P.:
¿Cómo se le ocurrió este libro?

H.V.R.: Era una necesidad, soy argentino, nacido en el Centro Gallego de Buenos Aires y bautizado enfrente, en la iglesia de Santa Rosa. Y Balvanera era el barrio de mis abuelos.


P.:
¿Por qué se radica en España?

H.V.R.: Por temor a López Rega. Un día me llamó un gran amigo mío, hijo de un general, y me dijo tenés que irte ahora. Era el año '74...


P.:
¿Qué hacía usted?

H.V.R.: Para ese entonces como todos los argentinos de la época tenía varios empleos. Uno de ellos, el oficial, era de corrector del diario de sesiones del Congreso, Pero también trabajaba para el Economista, primer periódico de páginas rosas y colaboraba con la editorial Abril; y por entonces yo era trotskista. Yo no tenía una gran actividad política pero tuve una desgracia en mi entorno y fue la muerte de un amigo que sí tuvo que ver, Julio Pumarola. Era un experto en fotografía aérea e hizo el relevamiento de Azul, para la toma de un regimiento... Lo agarraron de las pestañas y todos los que estabamos en ese entorno estabamos en una lista negra. Mi compadre me dice ésto y yo le hago caso y me voy. Una semana después un antiguo domicilio mío lo allanan pero yo ya no estaba.


P.:
¿Y cómo se arregló para vivir?

H.V.R.: En España escribí 20 novelas que me permiten vivir muy bien de ellas (ríe).


Entrevista de Jorge Pedro Barceló

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