12 de diciembre 2001 - 00:00

No logran parar mercado ilegal de videos piratas

I nformó «The Hollywood Reporter» que dos días antes de la avant-première de «El Señor de los anillos», la policía británica detuvo a 35 piratas que estaban comercializando copias ilegales en video CD de la película sobre la saga de J.R.R.Tolkien. La ansiedad provocada por el fenómeno de este film no pasó inadvertida por los eternos contrabandistas de películas, que en un caso como este suelen aprovechar al máximo el momento previo al estreno («El Señor de los anillos» se conocerá masivamente en Inglaterra a partir del 19 de diciembre), para ofrecer sus copias ilegales.

El problema es que mientras las copias piratas en VHS, video CD o DVD de «El Señor de los anillos» inundan el mercado underground de los films y merchandising negro, la acción de la ley es mucho más lenta: luego de varias semanas de trabajo de inteligencia -es decir, realizar compras de estos productos hasta comprobar la variedad de items y ubicar la mayor cantidad de bocas de venta-, recién casi sobre el día de la avant-première de la superproducción de Peter Jackson se logró detener a 35 vendedores clandestinos, a los que para entonces apenas les pudieron secuestrar 100 copias del film.
 
La única tranquilidad para los productores, la firma New Line, es que al menos el resultado de estas requisas indicaron que, en Inglaterra, no circularon muchos DVDs, principalmente porque en el apuro por aprovechar el momento no produjeron copias con la calidad mínima necesaria para que se pueda apreciar una película de dos horas y media de duración.
 
En cambio el film que logró un lanzamiento pirata más «cuidadoso» en DVD fue
«Harry Potter», que también apareció en cientos de versiones clandestinas durante las mismas razzias realizadas en Inglaterra. Hace unos pocos días la noticia de la circulación de copias piratas de «Harry Potter» fabricadas en China provocó una declaración de Jack Valenti, presidente de la Motion Picture Asociation of America, recordándole a los funcionarios chinos que una de las cláusulas fundamentales que permitieron el reciente ingreso de su país como miembro del World Trade (asociación de comercio internacional) fue el exterminio de los piratas que inundan el mercado de Occidente.

La familia

Sin tener que ver con la piratería, otro complicado tema de derechos también empezó a provocar situaciones tensas con respecto a «El Señor de los anillos». La pesadilla de que antes del estreno de una producción de 104 millones de dólares ya estén vendiendo videos a precios inferiores a los 10 dólares no fue el único dolor de cabeza que tuvo que soportar New Line en estos días: los herederos de J.R.R.Tolkien, que ya venían haciendo declaraciones poco amables con respecto al film desde hace varios meses, las incrementaron durante las dos últimas semanas con discusiones cruzadas en distintos medios británicos.

John Tolkien, un sacerdote católico retirado de 83 años, principal heredero del escritor junto a sus hermanos Christopher y Priscilla, afirmó en varias oportunidades a lo largo de este año cosas como «estamos hartos del abuso de los fans obsesivos, y lamentablemente estamos esperando este nuevo film con preocupación, porque muy probablemente nos va a traer más molestias».

Por su parte, Christopher Tolkien y su hijo John, nieto del escritor, aparecieron la semana discutiendo y acusándose amargamente en distintos artículos de diarios británicos como «The Independent». El nieto de Tolkien afirmó que por ser el único miembro de la familia con una actitud más abierta hacia la película, su padre lo dejó fuera del manejo de la empresa familiar y no volvió a dirigirle la palabra en todo el año.

Esto provocó una ambigua declaración de Christoper Tolkien asegurando que nunca se opuso directamente al film, a pesar de seguir estando convencido de que «la obra de mi padre es demasiado compleja como para poder adecuarse al lenguaje del cine».

Tolkien Enterpises viene manejando desde 1978 -cinco años después de la muerte del escritor-la comercialización de los productos sobre los personajes de «El Señor de los anillos», incluyendo títeres, juegos de rol, figuras de acción, cartas de tarot y casi cualquier cosa imaginable, pero lo que no pudieron manejar fue la apropiada comercialización de los derechos para cine de un libro que ya lleva vendidos más de 50 millones de ejemplares en todo el mundo.

La cesión de
«El Señor de los anillos» para cine se efectuó en 1978 por apenas 15 mil dólares. En ese momento el director Ralph Bakshi realizó un muy criticado film de animación que cubría la primera mitad de la trilogía, pero esa primera entrega no tuvo el recibimiento necesario como para que Bakshi pudiera mantener el apoyo del productor Saul Saentz, y el proyecto quedó trunco, antecedente que debe haber influido en la insistencia de Peter Jackson para realizar los tres films de su versión en forma simultánea, como para que no haya forma de que su trabajo se detenga a mitad de camino.

Para eso necesitó 300 millones de dólares entre las tres películas, que se irán lanzando de a una por año a partir de este fin de 2001. Al lado de esta cifra, no extraña que una familia que remató los derechos para cine del libro por ese ínfimo puñado de dólares tenga una percepción tan agria sobre un relato que provoca tanto entusiasmo entre sus fieles seguidores.

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