Dos Luna Park colmados demostraron que Buenos Aires no está ajeno a la fuerte repercusión internacional de la cantante norteamericana.
Norah Jones (voz, piano) and The Handsome Band. Con L. Alexander (contrabajo, bajo), A. Levy, R. Mcintosh (guitarras) R. Oda ( coros) y A. Borger ( batería). Soporte: J. Harris. (Luna Park, 4 y 5/12.)
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Casi de la noche a la mañana, Norah Jones -hija de Ravi Shankar, aunque su relación con él siempre fue lejana- se convirtió en una de las niñas mimadas de la industria discográfica. Tiene grabados dos discos solistas, ambos de venta excelente: «Come away with me» y «Feels like home» (en uno anterior, «NewYork City», aparece como voz principal de un disco de Peter Malick, ahora lanzado por primera vez en Argentina, pero éste no está incluido en su discografía oficial). A los millones de placas (20 para el primero, 10 para el segundo) colocadas en todo el mundo deben sumarse los ocho Grammy con que se alzó hace dos años. Aunque está enrolada en el sello Blue Note, dedicado centralmente al jazz, y aunque su formación como pianista en la Universidad de Texas tuvo al jazz como eje, puesta a cantar y a componer lo suyo se acerca más a la canción norteamericana. El repertorio se reparte entre baladas, músicas que parecen arrancadas de películas o de comedias musicales, algo de blues, mucho de funk y country y hasta un poco de marcación rockera. De todos modos, el jazz está presente: en las formaciones instrumentales que trajo a Buenos Aires y con las que graba sus discos, en la libertad y el largo tiempo de improvisación que da a sus músicos -más allá de que luego esas improvisaciones busquen por otros caminos-, en el sonido acústico de su grupo, en la voz pastosa con que canta (aunque lejos del estilo de las cantantes negras).
Buenos Aires no quedó ajeno a su excelente repercusión internacional, con dos Luna Park llenos -sin tickets de favor-aún con precios de entradas que asustan inclusive a costos internacionales ($ 200 para las mejores plateas). Pero aunque es una buena cantante, con una enorme potencialidad, seductora por la dulzura de su voz, bien rodeada por una banda de excelentes músicos, con temas que tienen su fuerte en las melodías, no es por el momento a una artista que renueva el lenguaje de la canción. La industria ha hecho mucho por ella, aunque en sus declaraciones se muestre reacia al «show business».
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