«La rosa de los vientos». Mús.: M. Kagel. Ensamble Süden. Dir.: M. Delgado. Coreógrafos y realizadores de videos varios. (Teatro Margarita Xirgu.)
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La maratónica presencia de Mauricio Kagel en Buenos Aires produjo una serie de hechos artísticos de diferente carácter y de las más variadas formas, ya que el músico vanguardista argentino radicado en Alemania y ahora recuperado para nuestro medio, generó conciertos (sinfónicos y de cámara) y representaciones de ópera, video-ballet, etc.
«La rosa de los vientos» es un espectáculo mixto en el que se superponen tres lenguajes complementarios: la música, la danza y la imagen fílmica captada en videocámaras. Para ello el Centro de Experimentación del Teatro Colón convocó a un grupo de destacados coreógrafos y videastas para que realizaran ocho trabajos inspirados por la misma cantidad de partes de la obra musical de Kagel.
Como ocurre en casi todos los casos de una convocatoria múltiple, hubo instancias muy atractivas junto a otras menos valiosas, lo que no indica que el espectáculo no contara con una realización impecable en los términos técnicos y una performance sonora que acompañó a las imágenes con una adecuación realmente notable, si se tiene en cuenta en que los responsables de la danza y de los videos recibieran una cinta con la obra musical y a partir de allí elaboraran su colaboración, seguramente gozando de libertad absoluta en cuanto a la elección de temáticas y estilos tanto en danza como en estética cinematográfica.
Hubo una brillante interpretación de la partitura de Kagel en manos de Marcelo Delgado al frente del suntuoso Ensamble Süden, que incluye no sólo instrumentos tradicionales sino también disímiles elementos generadores de sonido como bolsas de plástico frotadas, sonidos de caracolas, agitar de trozos de cuero o ruidos de monedas caídas en los timbales, entre otras búsquedas, que sensibilizan el oído con el entorno real, que a veces no es percibido por el público y que configura una sinfonía coral e instrumental construida con el ruido de lo cotidiano.
«La rosa de los vientos» también significa un paso más allá en la consolidación de la danza contemporánea argentina que acude a diversos códigos del movimiento y del teatro para enriquecer su lenguaje, los que adicionados a la imagen fílmica promueve encuadres y fragmentaciones tanto como sutilezas de articulación de montaje, aptas para ideas abstractas o insinuantes de pequeñas narraciones, acciones de exaltación anatómica, o de libre asociación de ideas que se adecuan a la fuente sonora con sincronía.
Las contribuciones de Mabel Dai Chee Chang, Julieta Eskenazi, Mariana Bellotto, Diana Szeinblum, Ana Garat y Pilar Beamonte en la coreografía, con sus consecuentes bailarines actores resultaron de lo más notable para estas indagaciones kagelianas sobre los puntos cardinales, las orientaciones y su incitación perenne al viaje.
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