Oyola: "Literatura es escribir lo que a uno le gustaría leer"

Espectáculos

Un género que, desde "Las tumbas" de Enrique Medina, cuenta con numerosos cultores en el país.

Mientras una guardiana y una prisionera discuten el final de su relación de amantes, en la cárcel hay un motín con luchas generacionales, de poder, y de insólitas esperanzas, donde combaten hasta zombis, en “Ultra/Tumba” (Literatura Random House) la nueva novela de Leonardo Oyola, quien con sus obras “Siete y el Tigre Harapiento”, la consagratoria “Chamamé”, las 11 ediciones de “Kyptonita”, que pasó al cine, y a la televisión como “Nafta Super”, entre otras, ha alcanzando un lugar propio en las letras de hoy. Las clases de su maestro, Alberto Laiseca, y las que él dio en talleres en las cárceles, se mezclan en su novela. Dialogamos con él:

Periodista: Su novela llega por celular o computadora para contar de gente encerrada, aprisionada, de un motín en una cárcel. Y “Ultra/Tumba” la viene escribiendo desde hace 8 años…

Leonardo Oyola: Y eso que no quise profundizar en el conflicto principal del motín, que es en el Pabellón D, donde las personas hacinadas tienen una grave enfermedad expansiva. He estado en unidades penitenciarias que tienen aguas servidas. El encierro ahí saca lo mejor y lo peor de una persona. Son graciosos los salames que hoy dicen “estamos presos”, nosotros estamos guardados, cuidándonos. En una unidad penitenciaria si se te parte el bocho no sabés los papeles que se tienen que firmar para conseguir una aspirina. Cuando escribía no me imaginé que iba a ser un reflejo metafórico de la realidad con gente atrincherada, enfrentada, muertos, zombis que se multiplican.

P.: Eso lo cuenta desde la ruptura amorosa de la guardiacárcel La Turca Medina y la prisionera La Uruguaya, La Oreiro.

L.O.: Es una novela sobre la separación, sobre lo difícil que es terminar una relación. La Turca, casada y con hijas, y La Uruguaya, son amantes, y la ruptura es complicada porque están en un lugar donde se van a seguir viendo, encima son rivales en la ley. Justo en ese momento se arma un motín que lucha por el poder rejas adentro, que es una lucha de generaciones. Las jóvenes dicen que las otras son “old school”. El inglés marca la edad. La Peke está a punto de matar a la Grace, como le dice cargándola, por el control de la cárcel, pero ahí interviene un tercer grupo, el de Las Evangelistas, liderado por la brasuca María Da Gracia, que se mueve en silla de ruedas. Graciela y La Peke se le ríen en la cara. “Vamos payasa, usted no tiene a nadie”. “Sí qué tengo, levanté a todo el osario”. Y aparecen los zombis. Con los evangelistas tuve en cuenta la repercusión entre los pobres de los programas de la tele por la noche, la serie “Moisés”, el biopic de Edir Macedo “Nada que perder”, que se dio en los cines y es un “Rocky”, un under rock, el triunfador que vino de abajo.

P.: Hay presos que por su encierro son “muertos vivos”…

L.O.: No por nada a la cárcel se le dice La Tumba. Al que lo atrapan dice que perdió. Y perder es morir. Y mientras estuviste en La Tumba estás muerto.

P.: Hay en sus obras un lirismo tumbero que parte del policial y mezcla géneros, donde lo fantástico se vuelve realista.

L.O.: Parto de la reglas del policial, a ese relato de ficción trato de meterle todo lo real de la vida, de la que lo fantástico forma parte. “Ultra/Tumba” parte de un subgénero tradicional en el cine como es el de las cárceles, encima de mujeres, y arriba el género zombis, un virus que no se nombra. Yo juego dentro de esas reglas para contar algo nuestro. Laiseca nos decía que escribiéramos lo que queríamos leer, lo que nos gustaba, lo que siempre nos hizo feliz, que no nos dejáramos encandilar por las charlas de la alta literatura, qué es lo que se debe y lo que no. Se reía de él que iba a la facultad de Letras con el libro forrado para que no vieran que estaba leyendo a Stephen King. Eso ya fue. A veces en lo que escribo se me cuela el western de mi infancia y lo dejo porque habla de un momento feliz.

P.: Deja caer guiños al lector, por ejemplo La Uruguaya Oreiro cantando “It’s a hard ¿life” imitando a Fredy Mercury.

L.O.: Me gusta poner cosas que escuché y que vienen justo, palabras que se van perdiendo porque la jerga va cambiando. El novio le dice a la Peke: ¿vos hacés full dance? ¿Vos bailás en lo de Tinelli? No, vos hacés el caño. No sé qué referencia va a ser Tinelli en 20 años, pero le da una marca a la Peke. Acaso el “ojo que no hierva el conejo” a alguno le recuerde, como en “Atracción fatal”, a Michael Dou-glas, a la amante Glenn Close que le cocina la mascota de la hija. Son guiños del narrador que hace del lector un amigo.

P.: ¿El paso por el cine y la televisión le cambió la escritura?

L.O.: Totalmente. Fue una enorme experiencia la realización de “Kryptonita” la película y después la serie “Nafta Super”. Me partió la cabeza la parte de preproducción. El trabajo de arte, vestuario, fotografía y cómo eso se concretaba. Me habla desde otro lado del relato. Incorporé cosas. La Unidad 73 de “Ultra/Tumba” no existe. No existe la Chanchería. Tiene la forma de la mayoría de las unidades penitenciarias de nuestro país. Tiene algo de la 6 de Santa Fe, mucho de la femenina 5 de Rosario. Armé las locaciones como en el cine. Si agregué el Pabellón Psiquiátrico de la cárcel de Ezeiza es porque lo necesitaba para la doctora Panza. Dicen que mis novelas son muy visuales, creo que esta es la más cinematográfica.

P.: ¿En qué está trabajando?

L.O.: Estoy una pulseada interna entre dos historias. Me gustaría ficcionalizar las aventuras de dos bandidos rurales, Mate Cocido y Bairoleto. Por otro lado quiero hacer una novela con el maestro Alberto Laiseca como personaje.

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