21 de septiembre 2007 - 00:00

Obras breves de Ravel alegraron al Avenida

Programa Ravel: «El niño y los sortilegios» (lib. Colette) y «La hora española» (lib.: Franc-Nohain). Dir. mus.: E. Greizerstein. Régie: A. D Anna. Vest.: M. Jaunarena. (Teatro Avenida.)

Las dos únicas contribuciones al arte lírico del compositor francés Maurice Ravel fueron representadas en un mismo programa por la Asociación de Opera Juventus Lyrica. Ambas obras breves se ofrecen habitualmente juntas. Lo propio se hizo esta vez en una nueva jornada de la institución.

Ejemplos contundentes del lenguaje raveliano en lo concerniente a estructura, vocalismo e instrumentación, tanto «El niño y los sortilegios» como «La hora española» surgen en un período de agotamiento de las fórmulas de la ópera tradicional que había mostrado su supremacía durante todo el siglo XIX. Las creaciones de Ravel distan 14 años entre una y otra. Las diferencias entre ambas también son notables. La primera es un cuento lírico en dos partes y la segunda una suerte de ópera en 24 escenas.

Mientras que en «El niño...» Ravel recurrea al elemento féerico, en «La hora...» aborda la comedia lírica de tono bufo, que alude tanto a la comedia musical americana como al vaudeville francés, sin los números tradicionales operísticos pero con un cantabile permanente y un quinteto final realmente regocijante.

Ana D'Anna propuso con su trabajo escénico miradas adecuadas a cada una de las expresiones. Usó una fuerte fantasía en la construcción de la arquitectura escénica del «Niño» y trabajó con toques audaces y atmósfera «risqué», la comicidad de «La hora española». Plásticamente válidas ambas realizaciones, prefirió el tono misterioso y culposo de niño frente a los objetos que se revelan en un clima de incertidumbre y soledad mientras, después del intervalo jugaría con la cálidas referencias a una España llena de placeres y sensualidad.

En el aspecto sonoro, la economía y las dimensiones del foso del Avenida hicieron que para «El niño» se recurriera a un pequeño grupo de músicos sobre el escenario (lo que quitó algo de expansión a los múltiples personajes de la acción) y una orquesta completa para «La hora». Las dos dirigidas por Emiliano Greizerstein, se oyeron sutiles y acústicamente válidas, resaltándose siempre el colorido instrumental de Ravel, exquisito orquestador.

Un equipo de cantantes jóvenes de buenos resultados cumplió con las exigencias vocales de las dos obras. Los que sobresalieron por sus condiciones: Eugenia Fuente, Fernando Grassi, Santiago Burgi, Mario de Salvo y Hernán Sánchez Arteaga en «La hora española» y Cecilia Pastawski, Guadalupe Barrientos y Laura Penchi junto al coro de Juventus Lyrica, dirigido por Miguel Pesce en «El niño y los sortilegios».

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