Oscar Wilde por tres en escena con Cibrián-Mahler

Espectáculos

Esta noche vuelve al Teatro Del Globo el musical «El fantasma de Canterville», uno de los éxitos teatrales del año pasado, basado en el relato del escritor Oscar Wilde ( Irlanda, 1854-París, 1900). Entusiasmados por la repercusión de este espectáculo, sus creadores Pepe Cibrián Campoy y Angel Mahler ya están trabajando en otras dos obras también relacionadas con este autor.

La primera (de corte biográfico y a estrenarse en julio) lleva por título «La importancia de llamarse Wilde» y tendrá por protagonistas al propio Cibrián Campoy y a su madre, Ana María Campoy. El segundo proyecto subirá a escena en enero de 2005, en el teatro Opera, y está inspirado en la conocida novela de Wilde «El retrato de Dorian Gray». El papel principal será del barítono Juan Rodó, protagonista de «Drácula» y de «Las mil y una noches» (actualmente en gira por todo el país).

En diálogo con Ambito Financiero, el músico Angel Mahler dijo sentirse especialmente identificado con la verunsión romántica de «El fantasma de Canterville», cuyo CD se publicó en septiembre, acompañado de un lujoso libro con imágenes y textos de la novedosa puesta. En ella, el aristocrático y decadente fantasma ideado por Wilde, una simbolización de la vieja Europa, seduce a la hija de una desagradable pareja de pragmáticos norteamericanos hasta lograr introducirla en su mundo.

Periodista
: ¿Qué es lo que más le gusta de esta versión?

Angel Mahler: Que es un cuento muy disfrutable que me conecta con mi parte de niño. En el ensayo general volví a sentir que es un hermoso juego, una fantasía a la que uno se entrega muy placenteramente. Ya en el libro de Wilde hay una interesante contraposición entre los valores espirituales del fantasma y la ridícula conducta de los norteamericanos, que son torpes y materialistas. Es muy eficaz esa mezcla de humor y grotesco con esa historia romántica.


P.:
Pero a esa historia romántica Cibrián Campoy le sumó comentario social sobre el mundo de hoy.

A.M.: Sí, pero reconozco que a mí me gusta más la historia de amor que la crítica social. Creo que lo más importante de la obra es la decisión de Virginia de pasar al mundo del fantasma y ver qué ocurre allí. Yo disfruto mucho ese pasaje a un mundo ideal, así como disfruto del final del primer acto de «El fantasma...». Uno de mis temas favoritos de «Las mil y una noches» es «Daría mi reino por ella». Eso es lo que me gustaría sentir por una mujer.


• Dorian Gray

P.: ¿Cómo se decidieron a llevar a la escena «El retrato de Dorian Gray»?

A.M.: ¡Hace doce años que la quiero hacer! Y qué casualidad, me parece que la obsesiónpor ser eternamente jovenes uno de los temas más representativos del mundo de hoy
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P
.: Pepe Cibrián dice que los artistas, al igual que el fantasma de Canterville, habitan un mundo más espiritual y sensible que el del resto de los mortales. ¿A usted le pasa lo mismo?

A.M.: No sé si me pasa exactamente lo mismo, pero como músico soy conciente de estar volando todo el tiempo. Es un vuelo del que disfruto mucho porque me animé a jugarme por mí mismo y me salió bien. Hoy a los 43 años puedo hacer lo que me gusta y componer la música que quiero. Retomando el ejemplo que dio Pepe, me siento un mortal que trabaja con la sensibilidad... para ser inmortal
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Entrevista de Patricia Espinosa

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