Francella (aquí
junto a Lucía
Galán en
notable debut)
no siempre
puede
sostener la
gracia de
«Papá se
volvió loco!!»,
comedia fallida
que hacia el
final tiene 10
minutos
interesantes,
pero ya es
tarde.
«Papá se volvió loco!!» (Argentina, 2005, habl. en español). Guión y dir.: R. Ledo. Int.: G. Francella, L. Galán, Y. Guzmán, D. Aráoz, I. Grundke, I. Calabró, L. Capello, P. Contreras.
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Aunque todas han sido exitosas, y ésta también ha de serlo, todavía ninguna película de Guillermo Francella puede decirse sinceramente buena. Esta pudo serlo. Quien da en el palo es Rodolfo Ledo, el mismo que llevó al cómico al teatro («Procesointerior») y la televisión («Todoslos días la misma historia»), donde juntos hicieron, luego, «De carne somos» y «Naranja y media».
Entre ambos encaran una comedia familiar bastante atípica, de cierto trasfondo interesante, lástima que también demasiado irregular y fallida. Comienza como un habitual pasatiempo del actor en personaje de atolondrado haciendo desastres, y así más o menos sigue, con las previsibles torpezas de un matrimonio en vacaciones, y el imprevisible enganche del marido con una morocha preciosa, pero de pronto, hacia el final, cuando la mujer descubre el estofado, todo cambia de registro y se vuelve casi un drama surrealista, ingenioso, incisivo, de buen remate, un poco en la mejor tradición de ciertas cosas que supieron hacer Lito Espinosa, Oscar Viale, o Hugo Moser.
Lástima que eso, desgraciadamente, dura menos de diez minutos, lo que va desde el choque de miradas entre mujer y marido, y la loca recepción en la oficina (los hombres tiran papelitos, las mujeres lo insultan, la secretaria se le ofrece, la madre evoca al padre mujeriego pero discreto, etc.), hasta poco más allá del cono de sombra en que entra el tipo cuando ve que las cosas cambiaron, que no tiene perdón, y que ya ni la hija lo precisa, porque está bailando el vals de los quince con otro. Francella cubre desde la estupidez y la guarangada para arriba, pero casi nada se sostiene. Como las anteriores, la comedia cumple con su público, pero daba para más, y el público se da cuenta.
A elogiar, en cambio, sin retaceos, el debut de Lucía Galán como la esposa, y de la mulata dominicana Yahaira Guzmán, como la mujer de ensueño. Ella vino para el estreno, estaba con su hermana Sirki, que ojalá también tenga espacio en nuestro cine. Dicho sea de paso, esto iba a rodarse en Cuba, pero, comentaban los productores, «al séptimo mes de conversaciones con la burocracia cubana seguíamos como en el primer día. Con Dominicana armamos todo en un mes y medio».
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