París - En estos días surge la necesidad de mirar hacia atrás y ver lo sucedido en la temporada, como balance y como proyección para el año que se inicia. Por eso, como cierre de fin de año y reduciendo nuestra perspectiva a lo sucedido en Francia, queremos comentar la exhibición Matisse-Picasso, la más importante del año en París, junto con las de Max Beck-mann en el Centro Pompidou, Amedeo Modigliani en el Museo Luxemburgo y Daniel Buren en el Museo d'Orsay. No podemos tampoco ignorar que en este año Kassel expuso la XI Documenta, la muestra quinquenal más importante del mundo; y finalmente, en Venecia, la VIII Bienal de Arquitectura.
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Este año que termina un capítulo creativo y muy importante en el campo de las artes visuales -absolutamente diferenciado de la grave crisis que afecta a la sociedad argentina-, con muestras muy calificadas. Sol Le Witt y Mario Merz en la Fundación Proa, «Arte y Política en los '60", en el Palais de Glace, y en el Museo de Bellas Artes, Rembrandt, Argentinos en los Premios Banco Ciudad y la II Bienal Internacional de Arte, con 195 artistas de todo el mundo (se presentará en la sede Neuquén del Museo de Bellas Artes en abril del 2003), y un foro de reflexión (las XIX Jornadas de la Crítica), que convocó en Buenos Aires a más de 80 personali dades del arte internacional, para dialogar con los argentinos.
Volviendo a Francia, en la Galería Nacional del Grand Palais de París, se está exhibiendo Matisse-Picasso, que se presentará en febrero-mayo de 2003, en el MoMA de Nueva York. La curaduría estuvo a cargo de Isabelle Monod-Fontaine, directora adjunta del Centro Pompidou y Anne Baldassari, curadora del Museo Picasso de París. Hacia 1905-06, gracias a los coleccionistas Léo y Gertrude Stein, Picasso conoció a Matisse, en ese momento el gran maestro de la vanguardia en París. Desde entonces desarrollaron un fuerte vínculo artístico de acercamiento, de rivalidad, y sobre todo de mutua admiración.
La presentación en París tiene la particularidad de evocar la relación que tuvo Matisse con el espacio de la muestra, ya que a fines de 1899 integró el equipo de Marcel Jambon, el decorador que hizo los frescos del Grand Palais. La exposición analiza, a través de encuentros estilísticos y temáticos, las diferentes trayectorias y la extraordinaria creatividad de ambos artistas.
• Cronología
La muestra del Grand Palais está organizada según un recorrido cronológico de 34 secciones, con secuencias temáticas. El período abarca desde el encuentro de los dos artistas en 1905 hasta la muerte de Matisse en 1954. Un espacio está dedicado a las grandes obras (1905-1910), en la que se confrontan, entre otras, «El conductor del caballo» de Picasso y «El lujo I», obra en la que Matisse retomó el tema de las jóvenes junto al mar. Este espacio se prolonga en una sala de obras gráficas, donde las dos curadoras presentan un conjunto de dibujos y grabados (1905-1908), que nunca habían sido expuestos. En otros dos sectores, se exhiben dibujos de los años 1916 a 1921, y de 1938 a 1941. Luego, en una gran sala, se exponen retratos del período 1905-1917, en los que se destaca la oposición entre el carácter psicológico de las figuras de Matisse frente a las de Picasso, para quien son sólo un pretexto. Las obras de los años '30 están en una gran sala dedicada a esculturas, desnudos y odaliscas. Las pinturas de Matisse de fines de los años cuarenta se corresponden con las que Picasso realizó después de 1954.
Cuando Matisse murió, Picasso enfermó, y se sintió muy afectado, recordando las palabras de Matisse: «Es necesario que hablemos todo lo posible. Cuando alguno de nosotros haya muerto, habrá cosas que el otro no se las podrá decir nunca más a nadie». En síntesis, una gran muestra, broche de oro de las las artes visuales en París 2002.
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