"El Exorcista" es una de las películas más aterradoras de la historia, en 2023 cumplirá 50 años de su estreno. La historia de la posesión y posterior exorcismo de una niña, fue un éxito sin precedentes, sin embargo trajo consigo una supuesta maldición, y una de las personas que más lo padeció fue su protagonista, Linda Blair
Qué fue de la vida de Linda Blair, la niña de El Exorcista
Protagonizó una las películas más recordados de la historia del cine de terror. Se convirtió en estrella a los 14 años, sufrió depresión y adicciones, y todavía carga con las secuelas traumáticas de su actuación
-
"Caminos del Crimen": el nuevo thriller policial de Chris Hemsworth, Mark Ruffalo y Halle Berry que llega a los cines
-
Cambios en la reforma laboral: el sector audiovisual logró conservar los fondos para financiar el INCAA
Linda se puso en la piel de Regan MacNeil, y se lució sobremanera. A pesar de su corta edad, su talento quedo a la vista de todos, obtuvo varios premios y el reconocimiento del ambiente artístico por su actuación. Pero al revés de lo que se podía esperar, su carrera no creció después de aquel significativo rol.
A los 13 años, la carrera de Blair, que había comenzado a los cinco como modelo y ya le había dado cierta popularidad como imagen de los catálogos de Macy’s y una serie de publicidades de The New York Times, parecía encaminarse definitivamente hacia la actuación. No imaginaba entonces que nunca lograría librarse del estigma diabólico del film que la hizo famosa en todo el mundo.
Para convertirse en la figura principal de una historia muy perturbadora, de esas que por momentos se hace difícil sostener la vista sobre la pantalla, tuvo que someterse a intensas sesiones de maquillaje durante buena parte del rodaje de la película. Al final, la cinta fue un éxito masivo a nivel mundial.
En el casting, Linda había sido elegida entre 600 aspirantes (superó a otras actrices prodigio como Melanie Griffith y Laura Dern). Su trabajo fue tan bueno que obtuvo una nominación a los premios Oscar y un premio Globo de Oro a “Mejor Actriz de Reparto”.
Del terror en la ficción, al terror en la vida real
Tras el estreno de "El Exorcista", en diciembre 1973, se reportaron desmayos, vómitos, infartos y por lo menos un aborto espontáneo en las salas de proyección. En todas partes se acusaba a la película de causar trastornos mentales en los espectadores y hasta fue usada como argumento de la defensa de un asesino que dijo que había quedado poseído después de ver el film.
Pese a eso, era un boom absoluto de público: la gente hacía cola para ver a esa chica en trance vomitando verde y blasfemando. La imagen de Linda se convirtió inmediatamente en un sinónimo del diablo.
Ser la cara más visible del demonio complicó bastante su vida diaria: “Ya no podía ir al supermercado, ni a una tienda, ni a ningún lado. La gente me veía y se moría de miedo. No podían separar la película de la persona: me miraban como si fuera el diablo”.
Pronto comenzó a ser acosada por grupos religiosos y fanáticos que aseguraban que estaba poseída y la amenazaban con secuestrarla. Tuvo que esconderse en las casas de los amigos de sus padres y Warner contrató guardaespaldas que la siguieron durante los seis meses posteriores al estreno. Eso le dejó un trauma que no superó: “Creo que es una de las principales razones por las que nunca tuve un hijo: tenía terror de que lo secuestraran”.
Blair y su familia tomaron una decisión drástica: tuvieron que mudarse. Así, pasaron por Nueva Jersey, Connecticut y Vermont. Mientas tanto Linda trabajó en producciones de baja calidad como "Nacida inocente" (Donald Wrye, 1974) o "Dulce secuestro" (Lee Phillips, 1975).
Con tan solo 15 años, su vida real comenzó a parecerse cada vez más a esas ficciones que protagonizaba cuando se puso de novia con el actor y cantante Rick Springfield, diez años mayor que ella. La diferencia de edad que se evidenciaba cada vez que se mostraban juntos en estrenos y fiestas de Hollywood fue un escándalo incluso para los estándares de la época.
Su relación con el guitarrista de Lynyrd Skynyrd, Gary Rossington, no fue menos escandalosa. Había ido con él al funeral del cantante de la banda, Ronnie Van Zant, en 1977, cuando una redada policial terminó con Linda acusada de posesión y venta de anfetaminas y cocaína. Tenía 17 años y sería condenada a tres años de libertad condicional.
Pasó nueve de esos meses en un centro de rehabilitación y el resto del tiempo haciendo apariciones públicas en las que daba mensajes a los jóvenes sobre los peligros de las drogas, como parte de sus tareas comunitarias. Ese mismo año se estrenó "El Hereje", la secuela de "El Exorcista", que fue recibida con pésimas críticas. Blair había engordado y la prensa se burlaba incluso de su peso. Por entonces fue ingresada en un psiquiátrico por depresión.
Su noviazgo con el músico Rick James, conocido por sus orgías y su adicción al crack, en 1981, volvió a marginarla de las grandes producciones de Hollywood. Terminó por aceptar papeles en películas de Clase B y thrillers eróticos y hasta posó desnuda para Playboy para demostrar que había recuperado su figura.
Todo siguió de mal en peor. A los 23 años la internaron en un psiquiátrico. Ocho años después, en 1989, logró dejar el centro de salud. Y volvió a actuar, en este caso, en la comedia "¿Y dónde está el Exorcista?", parodia de la célebre película que la llevó a la fama.
Sin bajar los brazos, y con ganas de reinsertarse en Hollywood, tuvo un pequeño papel en "Scream" (Wes Craven, 1996), hizo algunos telefilmes y protagonizó un episodio de la serie "Supernatural".
En 2004 creó la fundación sin fines de lucro Linda Blair WorldHeart Foundation, que rescata y rehabilita animales abandonados. Cambió su alimentación y, tras trece años de vegetarianismo, en 2001 se hizo vegana y escribió un libro sobre su experiencia.
Hoy a sus 62 años recién cumplidos, el 22 de enero, la crema de arvejas que vomitaba en su papel de Regan MacNeil sigue siendo uno de sus platos preferidos.
“¿Usted también cree en la maldición de El Exorcista?”, le preguntaron diez años atrás en una entrevista con El País “Para mí, el diablo no es cosa de broma –responde Blair–. Pero es la gente la que no me deja olvidar de El exorcista. La fama hizo mi vida imposible”.





Dejá tu comentario