Personaje opaco que contagia al film

Espectáculos

«Vísperas» (Argentina, 2006, habl. en español). Guión y dir.: D. Poggi. Int.: A. Garrote, I. Pellicori, L. Lifschitz, E. Tronconi, N. Quesada, J. Hidalgo, J.M. Tenuta, J. Muras, I. Fournery, S. Sabater, T. Sarrail, G. Goldman.

Vivaz, frágil e inmadura, Corinne Marchand espera el resultado de una biopsia en «Clèo de 5 a 7», una joyita de Agnes Varda que, entre otras cosas, contribuyó a renovar el uso del montaje. Aplomada, atenta a sus hijos e invitados, y elegantemente madura, Julie Andrews también espera el resultado de una biopsia en la comedia de su esposo Blake Edwards «That's Life!». En ambos casos, sabremos que el resultado es tranquilizador. Aquí nunca lo sabremos, pero tampoco nos importa, porque la paciente que está en vísperas del diagnóstico es un plomo a la que no soporta ni su familia. Ese es, precisamente, el desafío de las debutantes Daniela Poggi, guionista y directora, y Andrea Garrote, buena actriz de teatro que llega al cine componiendo una criatura opaca, desabrida, incluso medio antipática y hasta feúcha.

«Encerrada como un cascarudo, difícil de acercarse, no dan ganas de preguntarle 'qué te pasa', ni siquiera dan ganas de registrarla. Su familia ya está acostumbrada», describió la autora en una presentación pública, agregando luego «En toda familia siempre hay alguien que nadie ve».

Lo de «toda» y «siempre» corren por su cuenta, pero es claramente cierto en el grupo (llamémosle así) que describe, compuesto por una sarta de pelmazos que sólo piensan en sí mismos, empezando por la madre, con una cara de falsa que la vende, y que ella es la primera en comprar, sobre todo la cara de plenitud vital nro. 5 cuando hace «dancegym» mientras la hija, en su oscuro departamentito, se consuela de su flacidez comiendo facturas.

En verdad, las únicas personas que nos caen simpáticas son las de tercera edad que componen Nya Quesada, Juana Hidalgo, ambas de caracteres contrapuestos y siempre juntas, y Juan Manuel Tenuta, aunque quizá no tanto por las relativas virtudes de sus personajes, sino también porque (vieja escuela actoral, capaz de manejar cualquier micrófono) en todas las escenas se les entiende bien lo que dicen.

Resumiendo: buen registro de relaciones y situaciones, precisa descripción del conflicto pero eludiendo su resolución (eso ya parece una marca de fábrica de la Fuc, que acá obra como productora), narración algo distante, montaje por encima de otros rubros técnicos, y sinceramente agradables las abuelas, como ya se dijo. Lástima que aparezcan poco.

P.S.

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