24 de febrero 2003 - 00:00
Perturba, aun con sus aires de comedia negra
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Divina Gloria y Alejandra Rubio
" El instituto" es de esa clase de obras que aun contando con una acción dramática perturbadora y contundente ofrece una lectura de la realidad decididamente metafórica. Tal como sucedía en «Bar Ada», otra inteligente pieza de Jorge Leyes (infiltrada muy sutilmente por el conflicto de Malvinas), aquí vuelve a aparecer la relación víctima/ victimario dentro de un espacio amenazante y cargado de ambigüedad.
«Bar Ada» transcurría en un rancho perdido del desierto patagónico, pero «El instituto» se interna en un ambiente mucho más terrible y complejo, ya que responde a una estructura organizada que puede ser leída como correccional, hospital neuropsiquiátrico o campo de detención. Para internarse en el horror, Leyes recurre al humor negro y a una trama salpicada de situaciones absurdas que alivianan la crudeza del material. Nunca se sabe a ciencia cierta qué funciones cumple esta ominosa institución. Sólo a través de ciertos comentarios que intercambia una desopilante enfermera (Divina Gloria) con su deteriorada paciente ( Alejandra Rubio) es posible imaginar las terribles experiencias que allí se viven.
•Ambigüedad



