Apretado por las circunstancias, del 18 al 28 de abril el gobierno porteño realizará su cuarto festival de cine, oficialmente llamado Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, BAFICI. El presupuesto es mínimo: $450.000 del municipio, $ 200.000 de sponsors varios, y unos 20.000 dólares de diversas fundaciones extranjeras.
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En la conferencia de prensa con que ayer se anunció esta edición, también fueron apretados los discursos (Eduardo Antín, director artístico del festival, habló solo 15 minutos) y demás gestos (el secretario municipal de Cultura, Jorge Telermann, llegó apenas media hora tarde), incluyendo las preguntas. Hubo pocas, y poco ánimo general.
La entrada al Abasto, Cosmos y Lorca saldrá $4 (aumentó 50 centavos), y $3 al Lugones y el Malba. Y salvo Laurence Cantet («Recursos humanos»), otras visitas «recién se anunciarán cuando ya estén en el avión». El mismo jurado internacional dependerá de varias negociaciones con líneas aéreas. Por ahora solo está confirmado el director argentino Edgardo Cozarinsky, habitual residente en Francia, pero que justo ahora está dando un seminario en el Malba.
Pese a todo, el material es prometedor. En la inauguración, Laurence Cantet presentará su última película, «El empleo del tiempo». Y además de los títulos de competencia internacional (entre ellos el brasileño «Lavoura arcaica», y el corto mexicano «Hasta los huesos»), y la competencia nacional por el premio Agenzia Italia Cinema, en efectivo (donde participa «La televisión y yo», de Adrian Di Tella, director de las primeras ediciones del festival), también se anuncian varias muestras paralelas, con obras de Martin Scorsese, Beto Brant, Werner Herzog, Emmanuel Finkiel, Abel Ferrara, José Luis Guerin, Manoel de Oliveira, Aleksandr Sokurov, Kim Kiduk y otros, incluyendo retrospectivas completas de Hugo Santiago, Hou Hsiaohsien, Raúl Perrone y Pedro Costa.
También, una serie de conciertos, un documental sobre el jazzman Oscar Aleman, a presentarse en la sala A-B del San Martin, con músicos invitados, el habitual «working in progress» de la revista «Haciendo Cine», el clásico encuentro «Los que no somos Hollywood», y un par de libros, amén de los que el Museo del Cine ya presentó en Mar del Plata. Otros resabios marplatenses: la exposición Torre Nilsson, y algunas cintas cuyo alquiler, a cargo del INCAA, ya estaba pago.
Al respecto, en la misma reunión se anunció también un memo de entendimiento entre el INCAA y Cultura de la Ciudad, para subsidiar la terminación de varios films en dificultades. Y se confirmó el seminario de presentación de proyectos, donde Antorchas y otras fundaciones aportan un total de 30.000 dólares.
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