«La era del hielo» (EE.UU., 2001, dobl. al español). Dir.: Ch. Wedge y C. Saldanha. Guión: M. Berg, M.J. Wilson. Dibujos animados.
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V arias cosas de esta película suenan a «ya vistas», por ejemplo, dos de los protagonistas son un grandote solitario y un chiquito grisáceo, cargoso y aprovechativo. Pero, vistas o novedosas, todas causan un inocultable y firme placer. Tan firme, como la dura capa de hielo que intenta romper otro personaje, un bichito que cada vez que aparece es para hacer desastre.
La historia transcurre a comienzos de la última glaciación, lo cual explica la presencia de algunas pinturas murales mezcla de Rhodesia con Rouffignac, o algunos dólmenes tipo Stonehenge («No entiendo la arquitectura moderna», dice un animal), y explica, sobre todo, la presencia de humanoides con rasgos casi amerindios, perros semidomesticados, y un nenito con cara de porcelana. Bueno, esto último es una licencia. Otra licencia, aunque obedece a ciertas teorías, es la que cierra, con un inesperado chiste visual, un paseo subterráneo por algo así como un museo natural de ciencias naturales. Conviene prestar atención, porque es un chiste muy breve.
Héroes
En ese lugar y tiempo, con seres raramente conscientes de su momento histórico (hablan de jugar a la extinción, romper la cadena evolutiva, etc.), se van juntando nuestros héroes: un ágil perezoso, valga la contradicción, un piadoso mamut, y un tigre dientes de sable, el típico malo de corazón blando. Entre todos intentarán cruzar el desierto de hielo, para devolverle el bebé a su padre, aunque cuando crezca sea un depredador. La madre ha muerto por salvarlo. Una emboscada al mando de un malvado tigre de nombre Soto puede destruirlos.
Alto ahí, se dirá el cinéfilo, esto es como «Tres hijos del diablo» (Los tres compadres)», de John Ford, con el mamut en el papel que hacía John Wayne. Bueno, sí, pero, ¿y esa parejita de rinocerontes gay? ¿y esos jueguitos de slalom y de rugby? ¿y el flashback a la manera de «El príncipe de Egipto»? ¿La bellota que se hace pochoclo? ¡Y el final! Todo visto, todo renovado, todo con buen ritmo, divertido. Buena fórmula, para toda la familia.
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