Policial francés con sabor norteamericano

Espectáculos

"El muelle" no es una película de pescadores sino de policías. En francés, «quai» es muelle pero también andén y, en el espacio urbano, «pasaje». Para los oídos parisienses, decir «Quai des orfèvres» («Pasaje de los orfebres»), y con el número 36 delante, no significa otra cosa que « Departamento de policía», la famosa «Sureté», pues tal es su dirección.

En consecuencia, la película de Olivier Marchal es una película de policías, aunque no policial. Es la historia de la rivalidad, el resentimiento y finalmente el odio y la guerra entre dos policías que vienen sobrellevando un cargamento de cuentas pendientes recíprocas, y que se supone estallarán de una manera dramática. Quienes se enfrentan son los dos mayores monstruos del cine francés de los últimos años:

Daniel Auteuil y Gerard Depardieu. Pero al verlos, uno no puede pensar ni en Jean Gabin, ni en Alain Delon, ni mucho menos en Lino Ventura con su piloto gris y su mirada torva, apurando un Ricard en algún piojoso bistrot. Sí se puede evocar, en cambio, un enfrentamiento como el de Robert de Niro contra Al Pacino en «Fuego contra fuego» (aunque en aquel caso uno estuviera del lado de los ladrones), o los elaborados productos de «internal affairs» de los telefilms norteamericanos, cuyo molde transmigra a esta película. El resultado es un film argumentalmente sólido y complejo, casi en el límite de lo sobrecargado, con dos antagonistas bien delineados (los dramas familiares de cada uno, forzosamente, son parte de sus perfiles), y de relativa identidad cinematográfica. El oficio de Auteuil y Depardieu cumple sobradamente para sus papeles, casi excluyentes en un reparto de tipos característicos y, en algunos casos, algo estereotipados.

Marcelo Zapata

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