16 de diciembre 2001 - 00:00

Positivo: otro mural ya es del Patrimonio

(17/12/01) ¿E ncontrar un estupendo mural de Antonio Berni en el Bingo 21 de Avellaneda a punto de ser destruido? ¿Describir que un mural de importancia crucial para el arte de América latina, pintado por el mexicano David Alfaro Siqueiros, está cortado en pedazos y abandonado desde hace una década en una playa de grúas de San Justo? No ocurre todos los días, pero la Argentina es tierra de sorpresas.

Sin embargo, otra sorpresa más, transcurridos casi dos años de estas publicaciones, cuando ya parecía que a nadie le importaba el destino de estas obras, el alerta repercutió por fin en el ámbito oficial: ambos murales fueron declarados de Interés Histórico - Artístico Nacional. El primero fue el fresco que en el año 1950 Berni pintó en el cine San Martín de Avellaneda, donde hoy funciona un bingo.

Promediaba este año cuando la Comisión Nacional de Monumentos y Lugares Históricos consideró que ese mural debía formar parte de nuestro patrimonio artístico. La empresa francesa que maneja el negocio del bingo asumió la responsabilidad, decidió restaurar el mural y encargó la tarea a Gabriela Van Riel, Ariel Fridman, Viviana Mallol y Pilar Vigil, un equipo de buenos especialistas. En principio, a los males estructurales -o sea, la fragilidad de la pintura sobre el yeso-, con el transcurso de los años y el maltrato se sumaron otros deterioros, como «golpes, raspones o boquetes».

Los restauradores limpiaron la obra y lograron consolidar y fijar lo que restaba de la pintura, y prevenirla de «futuras alteraciones», según señala el Departamento de Información del Bingo Alto de Avellaneda Shopping Mall.

La «Alegoría de las Artes», nombre caprichoso con el que alguien decidió bautizar la pintura, ya no corre el riesgo de quedar olvidada tras algún recubrimiento. Una de las opciones pensada fue cuando en el bingo decidieron ampliar el local. La otra alternativa era desprenderla con la técnica del strappo (arranque), como si fuera una calcomanía, para poder venderla. Ninguna de estas operaciones llegó a concretarse.

Lo cierto es que la pintura estrictamente dicha, la capa de material pictórico que Berni depositó sobre esas paredes, está resguardada. Pero esto no quiere decir que el fresco tenga hoy el destino público que imaginó su autor, ni mucho menos. Las pinturas flanquean el local del bingo y los espectadores, para acceder a la obra, deben sumergirse en el ritmo psicodélico que imponen las máquinas tragamonedas. No es el sitio más apropiado para disfrutar de una experiencia estética.

Siqueiros

Entretanto, la Cámara de Diputados acaba de aprobar con fuerza de ley el proyecto del senador Horacio Usandizaga, que consiste en nominar de interés patrimonial el mural «Ejercicio Plástico» pintado por Siqueiros, Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni y Juan Carlos Castagnino. La nueva norma debería movilizar a la Comisión de Monumentos, ya que indica: «En cumplimiento de sus atribuciones hará la pertinente clasificación de la obra considerada de interés artístico y convendrá con quien resulte propietario de la misma el modo de asegurar su custodia, conservación y restauración. La nominación impide la exportación de la obra al extranjero y compromete su restauración y visibilidad pública».

La reciente nominación pone en evidencia que el argumento de la Comisión de Monumentos y Lugares Históricos, era inconsistente. Este organismo responsable de la preservación de nuestros bienes artísticos, aducía hasta ayer: «Es necesario inspeccionar la pieza antes de declararlo de interés patrimonial».

La Ley 12.665, que trata de la defensa de patrimonio histó-rico y artístico de la Nación, no exige de ningún modo la inspección previa de la pieza, y como se frustraron varias expediciones con ese fin, este diario ofreció a las autoridades de la Secretaría de Cultura y la Embajada de México el testimonio fotográfico y el de las personas que vieron la obra en el interior de los containers, incluso el del propio juez que entiende en la causa,
Juan Manuel Gutiérrez Cabello, para poner límite a la burocracia.

También los mexicanos ofrecieron su ayuda para restaurar el fresco, dado que por ley el INBA, Instituto Nacional de Bellas Artes, tiene la obligación de preservar, conservar y difundir la obra de
Siqueiros, tanto en su país como en el exterior. La empresa Dencanor, titular del mural, le envió hace unos meses al presidente De la Rúa una carta donde ofrece que el mural sea exhibido públicamente.

A pedido de la Cancillería argentina, el presidente del Banco Nación,
Enrique Olivera, ofreció un espacio para llevar a cabo las tareas de restauración y el MALBA accedió a exhibirlo. Es de suponer que la Comisión de Monumentos, que hasta ahora se ha mostrado absolutamente indiferente a la suerte de «Ejercicio Plástico», cumpla ahora con lo que manda la ley.

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