3 de diciembre 2002 - 00:00

Premia Bellas Artes a directora cultural

Consuelo Cisar
Consuelo Cisar
En su charla de las XIX Jornadas de la Crítica, Consuelo Ciscar Casaban, Directora de Cultura de Valencia, anunció su Bienal española, dedicada a la comunicación entre las artes y en su conjunto a la comunicación contemporánea; también comentó su experiencia en la primer edición, llevada a cabo el año pasado.

Se refirió luego a dos intelectuales prolíficos, cuyas obras superan los límites de sus respectivos países: Jorge Luis Borges y Umberto Eco, escritores vinculados a la creación artística, que han reflexionado profundamente sobre el arte. Destacó la búsqueda borgiana de una biblioteca que concentrase el saber mundial, como su quimera particular, reforzada en la idea de un libro simbólico, un libro único, que debía recoger todo el conocimiento. Recordó el concepto teórico de Eco con el que proclamó al lector modelo, como un ente abstracto capaz de captar en su totalidad la definición y propuesta de una obra. Es decir, las dos caras diferentes de la creación y su recepción.

Ciscar
rescató la conciliación de ambas tareas: una labor más propia del mítico Sísifo que del ser humano limitado e imperfecto. Pero, según explicó, el vertiginoso cambio propiciado por las nuevas tecnologías, ha permitido «alcanzar ciertas cumbres sin que la piedra ruede irremediablemente hasta la base, cada vez que llegue a la cima».

En este sentido, los numerosos proyectos culturales que ideó e impulsó Ciscar desde la Institución que dirige son un ejemplo de que Valencia ha entendido que la cultura no sólo constituye islas de sentido y beneficia el espíritu individual, sino que afianza la identidad y la comunicación de toda la región. En la era de la comunicación global, su propuesta para la Bienal de Valencia, cuya segunda edición será en el 2003, es la de plantearla como un laboratorio y un observatorio del conocimiento.

«Hay muchas Bienales y nosotros nos propusimos ver qué huecos había: bienales de arte, arquitectura, cine, teatro. Pero ninguna que abarcara todo, en la que las diferentes artes se comunicaran e interrelacionaran entre sí
», dijo. En tal Bienal hay curadores para cada proyecto. El organigrama prevé un equipo compuesto por expertos en diferentes disciplinas, un director de programación para el ámbito de las muestras, una coordinadora de eventos multidisciplinarios y multimedia, y un especialista en proyectos ligados a la comunicación.

La de Valencia es la primera Bienal dedicada a la interrelación entre las artes y a la comunicación contemporánea. «Los principales lenguajes creativos de la cultura contemporánea, artes visuales, cine, fotografía, música, teatro, arquitectura, diseño, moda, danza, literatura, están obligados a interactuar».

Hoy, una variedad de discursos llegan al individuo, sin solución de continuidad de modo directo e indirecto, horizontal y transversalmente. Al mito moderno del progreso le ha sucedido el de la diversidad, y esta es la propuesta valenciana. Aunque las artes siguen siendo un termómetro sensible del cambio, su capacidad de informar, transgredir y mostrar lo original, no puede estar disociada de la participación del espectador.

«El arte
-dice Ciscar-, sobrevivirá si logra convertirse en la articulación de distintos lenguajes: es la virtud de la comunicación.» Por ello, para tomar conciencia de la nueva dimensión en la cual se mueven durante los últimos veinte años, las artes plantean un nuevo modelo.

•Muestras

Las muestras de 2001 fueron presentadas en seis espacios distintos: El Convento del Carmen, El Almudín, La Gallera, San Miguel de los Reyes, Reales Atarazanas y el IVAM -Instituto Valenciano de Arte Moderno-. Pero también generaron eventos en otros espacios como el Jardín Botánico. Por ejemplo, grupos de 40 artistas, hacían todas las noches lecturas de poesía, danzas, teatro corto y perfomances.

Robert Wilson
planteó un proyecto muy importante, «La locura rusa»; Peter Greeneway y Achile Bonito Oliva concretaron su idea en un edificio que antes era un convento y ahora es el Museo del siglo XIX. Llevaron a cabo «El cuerpo del arte», en el que a través de una instalación que hizo Greeneway, los artistas iban cubriendo el cuerpo desde las extremidades hasta la cabeza.

Otro proyecto destacado fue el de
Emir Kusturica sobre el cine: una isla que iba a la deriva refiriéndose a la situación política de Croacia. Entre las actividades de teatro, participó Irene Papas dirigiendo «Las Troyanas». Una presentación de la Fura dels Baus que se llamaba «La navaja en el ojo», presentaba el arte, la moda y el diseño. La convocatoria de la primera edición superó los 290.000 visitantes, cifra muy significativa, si se tiene en cuenta que, por ejemplo, Venecia que es la más antigua, suele tener como máximo 200.000 visitantes en una ciudad que en agosto tiene muchos turistas.

El Museo de Bellas Artes distinguió a
Ciscar con el Premio Leonardo a la Creatividad. Para 2003, Ciscar ha invitado a Marta Minujin a presentar una muestra antológica y, en agosto, traerá a Buenos Aires una exhibición de 60 trajes a partir de una propuesta de 60 diseñadores españoles sobre las pinturas del valenciano Antonio Muñoz Degraín.

En Buenos Aires, el Museo asociado con el Grupo Monserrat-Arte y Moda, preparará una versión local sobre obras de
Prilidiano Pueyrredón y se llevará cabo un desfile con modelos de ambos países.

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