3 de diciembre 2002 - 00:00
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Consuelo Cisar
Ciscar rescató la conciliación de ambas tareas: una labor más propia del mítico Sísifo que del ser humano limitado e imperfecto. Pero, según explicó, el vertiginoso cambio propiciado por las nuevas tecnologías, ha permitido «alcanzar ciertas cumbres sin que la piedra ruede irremediablemente hasta la base, cada vez que llegue a la cima».
«Hay muchas Bienales y nosotros nos propusimos ver qué huecos había: bienales de arte, arquitectura, cine, teatro. Pero ninguna que abarcara todo, en la que las diferentes artes se comunicaran e interrelacionaran entre sí», dijo. En tal Bienal hay curadores para cada proyecto. El organigrama prevé un equipo compuesto por expertos en diferentes disciplinas, un director de programación para el ámbito de las muestras, una coordinadora de eventos multidisciplinarios y multimedia, y un especialista en proyectos ligados a la comunicación.
«El arte -dice Ciscar-, sobrevivirá si logra convertirse en la articulación de distintos lenguajes: es la virtud de la comunicación.» Por ello, para tomar conciencia de la nueva dimensión en la cual se mueven durante los últimos veinte años, las artes plantean un nuevo modelo.
•Muestras
Robert Wilson planteó un proyecto muy importante, «La locura rusa»; Peter Greeneway y Achile Bonito Oliva concretaron su idea en un edificio que antes era un convento y ahora es el Museo del siglo XIX. Llevaron a cabo «El cuerpo del arte», en el que a través de una instalación que hizo Greeneway, los artistas iban cubriendo el cuerpo desde las extremidades hasta la cabeza.
Otro proyecto destacado fue el de Emir Kusturica sobre el cine: una isla que iba a la deriva refiriéndose a la situación política de Croacia. Entre las actividades de teatro, participó Irene Papas dirigiendo «Las Troyanas». Una presentación de la Fura dels Baus que se llamaba «La navaja en el ojo», presentaba el arte, la moda y el diseño. La convocatoria de la primera edición superó los 290.000 visitantes, cifra muy significativa, si se tiene en cuenta que, por ejemplo, Venecia que es la más antigua, suele tener como máximo 200.000 visitantes en una ciudad que en agosto tiene muchos turistas.
El Museo de Bellas Artes distinguió a Ciscar con el Premio Leonardo a la Creatividad. Para 2003, Ciscar ha invitado a Marta Minujin a presentar una muestra antológica y, en agosto, traerá a Buenos Aires una exhibición de 60 trajes a partir de una propuesta de 60 diseñadores españoles sobre las pinturas del valenciano Antonio Muñoz Degraín.
En Buenos Aires, el Museo asociado con el Grupo Monserrat-Arte y Moda, preparará una versión local sobre obras de Prilidiano Pueyrredón y se llevará cabo un desfile con modelos de ambos países.



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