16 de junio 2006 - 00:00

Recobran "film culto" sobre obra de Buzzati

Recobran film culto sobre obra de Buzzati
La edición local de «El desierto de los tártaros» representa una gran noticia para los aficionados al cine europeo. en principio, porque se trata de una película que, más allá de unos cuantos rasgos de estilo cuestionables, es un «film de culto» hasta ahora muy difícil de obtener (ni siquiera ha salido en EE.UU.). En segundo término, porque en su fugaz paso por la cartelera argentina en 1980, después de haber estado prohibido cuatro años por el Ente de Calificación de Tato, se estrenó en una copia masacrada que apenas llegaba a los 90 minutos (y ahora se puede ver en su duración original de 140 minutos).

Es cierto que la adaptación de la famosa novelade Dino Buzzati por parte de Valerio Zurlini (director de «Dos hermanos, dos destinos») era una dura tarea: se trata de un libro casi infilmable por sus honduras filosóficas, y Zurlini y sus guionistas hicieron lo que pudieron. En esa transmutación, la película pone más de relieve el aspecto antimilitarista de una obra que no se limita a poner eso en juego, sino más bien lo escénico e imaginario de todos los actos humanos. La fortaleza en la que están recluidos los militares es un espejo de la sociedad toda: mientras esperan el ataque de los tártaros se juegan jerarquías, rivalidades, miserias, competencias de todo calibre. Todos esos hombres, además, renunciaron a sus vidas privadas para consagrar la existencia a esa única misión. Obviamente, nadie vio un tártaro nunca.

Desde luego, uno de los mayores placeres al reencontrar o descubrir esta película es estar frente a un elenco excepcional, de aquellos que sólo convocaban coproducciones como las de aquel tiempo: Gassman, Trintignant, Fernando Rey, Paco Rabal, Jacques Perrin, Noiret, Helmut Griem, Max Von Sydow y hasta Giuliano Gemma. Son raras las veces en que se los puede ver juntos.

Marcelo Zapata

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