15 de julio 2008 - 00:00

Recorrido por la personal geometría de López Osornio

En el contexto artístico de los años 60, César López Osorniofue uno de los artistas que plantearon una geometríasensible, caracterizada, entre otras cosas, por su riquezacromática.
En el contexto artístico de los años 60, César López Osornio fue uno de los artistas que plantearon una geometría sensible, caracterizada, entre otras cosas, por su riqueza cromática.
Se exponen obras que testimonian distintos momentos de la larga y singular trayectoria de César López Osornio, en la Galería de Arte dirigida por Ricardo Coppa Oliver (Talcahuano 1287). López Osornio, que a fines del año pasado participó en «Vanguardia platense del 60 al 70», expuesta en el Museo de Arte Latinoamericano, en La Plata, fue recientemente invitado por la Academia Nacional de Bellas Artes al Premio Fundación Alberto J. Trabucco.

«López Osornio viajó hacia el fondo de la geometría lírica y ha sido capaz, como pocos, a fuerza de líneas y de círculos, de elaborar un cosmos personal», escribió Antón Castro en el catálogo para su muestra en Zaragoza. En muchas de sus obras, como La otra geometría, las lluvias y los soles, Las lágrimas y los soles, propone un cosmos geométrico que dialoga y se entrecruza con el caos de un universo gestual. Su serie «Soles flotantes» genera una armonía de esferas luminosas en las que aplica el color por tonos y transparencias, expandiéndolo sobre la superficie.

«No hay aquí referencias objetivas, y la misma sugestión de soles, que se confirma con el título de esta serie 'Soles flotantes', es sobre todo, de carácter simbólico. Se parte de la indescriptible distancia entre el yo y el mundo. La imagen que tenemos de éste se rechaza y se crea una realidad que se espera que coincida con él en algo esencial. Solo tenemos la intuición. (.) Se trata de dejarnos invadir por sensaciones sutiles que al pintor le llegan a través de formas y colores», escribió el reconocido crítico español Corredor Matheos, invitado en 1978 a Buenos Aires por el CAYC.

«En la Argentina, sobre todo, la pintura geométrica es la más valiosa», había escrito hace más de cuatro décadas el crítico Nello Ponte. Puede tratarse de un juicio exagerado. Sin embargo, esa afirmación presentó un hecho incuestionable, que suele olvidarse: el arte concreto no se afianzó en la Europa donde nació, sino en esta orilla del Plata. Aquí no intervinieron preferencias sobre estilos o artistas sino las evidencias históricas. Con el telón de fondo de la Segunda Guerra Mundial, sofocado el constructivismo soviético, cesante el neoplasticismo (Mondrian muere en su exilio neoyorquino, en 1944), archivada Abstraction-Création, la geometría está como en receso en Europa, no existe en los Estados Unidos (salvo Albers), en la Argentina los jóvenes concretos se sabían vanguardia.

En 1944 nace el arte experimental: es esta condición la que promueve las divisiones del Grupo Arturo, entre 1945 y 1947. Divisiones que han de traducirse, a veces, en largos debates y en polémicas históricas aún no cerradas hoy. En 1945, se presenta el Movimiento Arte Concreto-Invención, futuro Grupo MADI, aunque fuera del circuito de galerías y centros culturales: en la casa del brillante y sensible psicoanalista -investigador de Lautrémónt-, Enrique Pichón Riviere.

También en lo de Grete Stern, fotógrafa alemana que se había iniciado en el Bauhaus, y llegado a la Argentina en 1936.

En estas fugaces apariciones se conjugan, en una noche, muestras de arte, lectura de poemas, conciertos de música y recitales de danza. Participan en ambas Arden Quin, Kosice y Rothfuss, entre otros; y en la segunda intervienen, además, Bayley, Raúl Lozza y Alfredo Hlito.

Entre tanto, el propio Movimiento MADI ha sufrido una escisión en 1947, cuando se retiran Arden Quin y Blaszko (1920). Un año más tarde, en 1948, Arden Quin lleva el madismo a París, donde crea, con el poeta y artista uruguayoargentino Volf Roitman (1930), el Centre d' Etudes et de Recherches MADIstes, que ha de funcionar entre 1951 y 1957. Al mismo tiempo, el Movimiento de Buenos Aires llegaba a la capital de Francia, en 1948, por medio del Salón Realités Nouvelles.

  • Reconocimiento

    «El MADI histórico expuso en sus propuestas iniciales la geometría y su más notorio aporte: la poligonalidad de sus marcos recortados. Su continuidad en Europa y su refundación en París como MADI Internacional comenzó en el año 1948», señaló López Osornio. Aquellos momentos del arte argentino fueron reconocidos en la década del sesenta en dos retrospectivas, «Quince años de Arte MADI» (1961), en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; y «Arte Concreto-Invención» (1968) en la Sociedad Hebraica Argentina. Otro balance fue llevado a cabo en «Del arte concreto a las nuevas tendencias» que se expuso en 1963, en el Museo de Arte Moderno. En ese mismo año, organizada por Jorge Romero Brest se presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes, «Más allá de la geometría», y en 1968, «Beyond Geometry» en el Center for Interamerican Relations de Nueva York.

    En ese contexto artístico de los años sesenta varios artistas, entre ellos, López Osornio, plantearon una geometría sensible: compartían algunas modalidades de los concretos aunque se diferenciaban por tres variantes: la serialización de formas elementales con un espíritu totalizador y una acendrada riqueza cromática, el uso de planos entrecortados definidos con grandes manchas de color, y la elaboración de estructuras libres. Pero aún los más racionales trataron de atenuar la austeridad del mensaje con efusiones cromáticas, urdimbres lineales o golpes lúdicos.

    «Sólo aquellos que están enraizados en experiencias vitales son capaces de percibir con claridad el andar de los acontecimientos, ampliando con su interrogación interior la conciencia de la humanidad y los fines que ésta debe perseguir». Estas palabras son parte de los postulados artísticos de López Osornio. Nació en 1930, en La Plata, donde en 1959 egresó de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad, y al año siguiente viajó al Japón donde residió tres años, gracias a una beca de estudios de arte oriental otorgada por la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires y la Universidad de La Plata.

    Estudió en el Departamento de Arte de la Universidad Tecnológico de Osaka y en la Facultad de Arquitectura en la Universidad de Kyoto. Luego de su vuelta al país, fue nombrado profesor de Visión en la Universidad de La Plata hasta mediados de los setenta, cuando debió iniciar su exilio en Venezuela (1975-1980). Allí desempeñó su actividad docente en la Universidad Central de Caracas; y luego en España, en la Universidad de Zaragoza, hasta 1999, cuando regresó a la Argentina. Fundó en su ciudad natal, en el Pasaje Dardo Rocha, el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano, con obras donadas por artistas latinoamericanos residentes en Europa. El proyecto del MACLA lo había formulado desde 1978, durante su residencia en Caracas, en ocasión del Primer Encuentro de Artistas y Críticos Iberoamericanos inició sus primeros contactos con artistas de toda América.

    En la década del ochenta, durante su residencia en Barcelona, gestó la idea de una exposición. «Inicié contactos con artistas residentes en Europa recibiendo el apoyo y la participación casi unánime de todos respecto al proyecto Confluencias», que fue el título de su primera muestra organizada en Europa. Cuando se pudo concretar la exposición, en 1992, muchos de los participantes donaron sus obras como fondo para el proyecto de ese futuro museo, que fue fundado finalmente en 1999. El acervo fue enriquecido en 2003 con alrededor de cien obras de la Colección MADI Internacional, una derivación del movimiento fundado en la Argentina en 1946.
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