15 de julio 2008 - 00:00
Recorrido por la personal geometría de López Osornio
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En el contexto artístico de los años 60, César López Osornio
fue uno de los artistas que plantearon una geometría
sensible, caracterizada, entre otras cosas, por su riqueza
cromática.
En estas fugaces apariciones se conjugan, en una noche, muestras de arte, lectura de poemas, conciertos de música y recitales de danza. Participan en ambas Arden Quin, Kosice y Rothfuss, entre otros; y en la segunda intervienen, además, Bayley, Raúl Lozza y Alfredo Hlito.
Entre tanto, el propio Movimiento MADI ha sufrido una escisión en 1947, cuando se retiran Arden Quin y Blaszko (1920). Un año más tarde, en 1948, Arden Quin lleva el madismo a París, donde crea, con el poeta y artista uruguayoargentino Volf Roitman (1930), el Centre d' Etudes et de Recherches MADIstes, que ha de funcionar entre 1951 y 1957. Al mismo tiempo, el Movimiento de Buenos Aires llegaba a la capital de Francia, en 1948, por medio del Salón Realités Nouvelles.
«El MADI histórico expuso en sus propuestas iniciales la geometría y su más notorio aporte: la poligonalidad de sus marcos recortados. Su continuidad en Europa y su refundación en París como MADI Internacional comenzó en el año 1948», señaló López Osornio. Aquellos momentos del arte argentino fueron reconocidos en la década del sesenta en dos retrospectivas, «Quince años de Arte MADI» (1961), en el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires; y «Arte Concreto-Invención» (1968) en la Sociedad Hebraica Argentina. Otro balance fue llevado a cabo en «Del arte concreto a las nuevas tendencias» que se expuso en 1963, en el Museo de Arte Moderno. En ese mismo año, organizada por Jorge Romero Brest se presentó en el Museo Nacional de Bellas Artes, «Más allá de la geometría», y en 1968, «Beyond Geometry» en el Center for Interamerican Relations de Nueva York.
En ese contexto artístico de los años sesenta varios artistas, entre ellos, López Osornio, plantearon una geometría sensible: compartían algunas modalidades de los concretos aunque se diferenciaban por tres variantes: la serialización de formas elementales con un espíritu totalizador y una acendrada riqueza cromática, el uso de planos entrecortados definidos con grandes manchas de color, y la elaboración de estructuras libres. Pero aún los más racionales trataron de atenuar la austeridad del mensaje con efusiones cromáticas, urdimbres lineales o golpes lúdicos.
«Sólo aquellos que están enraizados en experiencias vitales son capaces de percibir con claridad el andar de los acontecimientos, ampliando con su interrogación interior la conciencia de la humanidad y los fines que ésta debe perseguir». Estas palabras son parte de los postulados artísticos de López Osornio. Nació en 1930, en La Plata, donde en 1959 egresó de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad, y al año siguiente viajó al Japón donde residió tres años, gracias a una beca de estudios de arte oriental otorgada por la Comisión de Investigaciones Científicas de la Provincia de Buenos Aires y la Universidad de La Plata.
Estudió en el Departamento de Arte de la Universidad Tecnológico de Osaka y en la Facultad de Arquitectura en la Universidad de Kyoto. Luego de su vuelta al país, fue nombrado profesor de Visión en la Universidad de La Plata hasta mediados de los setenta, cuando debió iniciar su exilio en Venezuela (1975-1980). Allí desempeñó su actividad docente en la Universidad Central de Caracas; y luego en España, en la Universidad de Zaragoza, hasta 1999, cuando regresó a la Argentina. Fundó en su ciudad natal, en el Pasaje Dardo Rocha, el Museo de Arte Contemporáneo Latinoamericano, con obras donadas por artistas latinoamericanos residentes en Europa. El proyecto del MACLA lo había formulado desde 1978, durante su residencia en Caracas, en ocasión del Primer Encuentro de Artistas y Críticos Iberoamericanos inició sus primeros contactos con artistas de toda América.
En la década del ochenta, durante su residencia en Barcelona, gestó la idea de una exposición. «Inicié contactos con artistas residentes en Europa recibiendo el apoyo y la participación casi unánime de todos respecto al proyecto Confluencias», que fue el título de su primera muestra organizada en Europa. Cuando se pudo concretar la exposición, en 1992, muchos de los participantes donaron sus obras como fondo para el proyecto de ese futuro museo, que fue fundado finalmente en 1999. El acervo fue enriquecido en 2003 con alrededor de cien obras de la Colección MADI Internacional, una derivación del movimiento fundado en la Argentina en 1946.




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