19 de agosto 2024 - 14:45

Recuperar la mordacidad e ironía de María Elena Walsh

La obra para público adulto toma el universo de la gran creadora y muestra diferentes facetas de su personalidad. Creada y dirigida por Pablo Gorlero, se repone el sábado próximo en Andamio ´90.

Mariano Magnífico, Flavia Pereda, Julián Pucheta y Déborah Turza protagonizan Al bárbaro le doy paz. 

Mariano Magnífico, Flavia Pereda, Julián Pucheta y Déborah Turza protagonizan "Al bárbaro le doy paz". 

Vuelve el sábado “Al bárbaro le doy paz”, de Pablo Gorlero, que lleva a escena para un público adulto el universo de Maria Elena Walsh, una creadora que ha marcado la vida de varias generaciones. Con las actuaciones de Mariano Magnífico, Flavia Pereda, Julián Pucheta y Déborah Turza, la obra en formato de varieté, se despliega a través de cuatro figuras representativas de la dialéctica de María Elena. Diferentes facetas de su personalidad son interpretadas por La enamorada, La que protesta y El hombre niño, quienes en cierto sentido son uno solo e intentan “avivar” a Magoya, aquel que se lo cree todo.

Con dirección vocal y musical de Juan Ignacio López, coreografía y asistencia de dirección de Marina Svartzman, se presentará los sábados a las 21.30 en Andamio 90. Conversamos con Pucheta y Turza.

Periodista: ¿Cómo es esta obra para público adulto sobre María Elena Walsh? ¿Qué aspectos de su vida se abordan?

Julián Pucheta: Está basada en sus textos y canciones, claro que las más conocidas son aquellas con la que crecimos desde el jardín de infantes. Esa mordacidad e ironía, esa visión tan particular del mundo, que la hizo luchar y ser una prócer cultural. Gorlero hilvanó a esos cuatro personajes que se relacionan mediante “La cigarra”, “Barco quieto”, “Requiem para una madre”, “Tango Magoya”, “Los ejecutivos”, etc. Las escuchamos toda la vida y quizá no sabíamos que eran de María Elena. No es una biografía de ella ni una trama lineal.

Debora Turza: Es una obra en formato de varieté como tanto le gustaba a ella. Los personajes representan diferentes facetas de María Elena con dedicadas al público adulto. Muchas fueron censuradas y olvidadas con lo que hay un rescate de ese material. Yo encarno a la Maria Elena que protesta, la más feminista y contestataria. Flavia Pereda es la enamorada, está el hombre niño, Mariano Magnífico y Pucheta es Magoya. Son las diferentes María Elenas que habitaban en ella.

P.: ¿Cómo no asociar el cancionero de Maria Elena a los chicos?

J.P.: Estoy en un dilema de qué es para chicos y qué no. Claro que uno asocia con “A tomar el té” y otras hermosas canciones. No me cabe duda de que perdemos la capacidad de imaginar mientras vamos creciendo, vamos teniendo un pensamiento más limitado en ese sentido, nuestro cerebro se mete en otro mood. Estoy haciendo de Hugo Midón, “Vivitos y coleando” donde se dice “No existen las flores para niños, existen las flores”. Haciendo esta obra redescubrí a Maria Elena desde otro lugar, se ve otra faceta, se conoce otra parte de su obra y con otra profundidad.

D.T.: Hay canciones que están en un lugar de nuestro corazón y nos trasportan al momento más feliz de nuestra vida, la infancia, donde se cuece todo. Revisitar a esa María Elena es volver desde el lugar que estamos ahora. También hay textos periodísticos.

P.: ¿Cómo son los espectáculos para chicos hoy, a diferencia de lo que proponía Maria Elena?

J.P.: Hoy veo todo más literal, chato, inmediato, todo hecho para provocar un efecto que si no es ahora ya no es. Todo es generar efecto en un minuto, impregnado de la cultura del videominuto. En contraposición, veo la trascendencia y aquello que se extiende en el tiempo y atraviesa generaciones. Hugo Midón lleva tres generaciones y se genera una sintonía hermosa que tiene que ver con volver a las fuentes y la educación. Hay nuevas formas de expresión hoy, hay nuevas generaciones que nacieron con otro lenguaje y veo que estamos apresurados, nada tiene futuro porque todo el tiempo aparecen nuevas cosas. Es la cultura de lo descartable. Y los de antes tenían la virtud de convertirse en clásicos.

D.T.: Hay muchas bandas y música con propuestas muy interesantes como “Canticuenticos”, “Vuelta Canela”, muy poéticas y con humor, emparentadas a María Elena. También hay un lugar más comercial con propuestas más espectaculares que también son bienvenidas pero no hay que olvidarse de alimentar la poesía, la emoción, la música rica en armonía, ritmo, nuestra música latinoamericana.

P.: ¿Cómo ven la escena del teatro musical con tanta presencia de musicales de pequeño y gran formato?

J.P.: Veo la cartelera rebosante y somos una meca del teatro independiente, somos semillero y hay un nicho de público para eso. Encontramos nuevas formas de contarnos desde el musical y el teatro está virando a que las obras tengan música que sea el hilo dramático. Ahora todo tiene música en vivo, es grandioso. Celebro nuestros musicales y también los que vienen de afuera, y si bien las entradas son costosas y vuelven al teatro un lujo, el público va. El contexto es hostil para el bolsillo pero es una de las artes más fuertes.

D.T.: El teatro y el musical tienen gran lugar, son un tesoro que hay que cuidar. Hay grandes musicales excelentes y otros off creados acá desde la autogestión, con una marca argentina muy particular. Acá con dos o tres cosas armamos magia, eso es espectacular. Celebro que el teatro argentino está “Vivito y coleando” y ahí menciono a Midón y Gianni que son un legado que continúa.

P.: ¿Cómo ven la cultura?

J.P.: Atacada y vapuleada, se la quiere hacer ver como demonizada por lo ideológico cuando la cultura es mucho más que el arte, es un canal para poder despertar al individuo, al otro, y crear tejido social. Siempre la cultura encuentra el camino. Hay democratización de las formas de expresión que acercan el arte a todos los rincones, que un pibe en una villa pueda hacer música, poemas, publicar un libro. No se puede matar, se filmará con lo que tengamos en la mano, se hará teatro en plazas.

D.T.: Estamos siendo muy golpeados, no es sólo una cuestión económica sino que hay más. Maria Elena tuvo muchas canciones censuradas que están en este espectáculo y se tuvo que exiliar. Estamos en un momento delicado al que hay que prestar atención. Sería muy triste no poder hablar de temas en ámbitos estatales. Hacer este espectáculo es aire fresco, es un lugar de resistencia y creo en la ternura, que es revolucionaria también.

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