3 de julio 2007 - 00:00

Regreso de Telépatas deleitó a sus fans

La banda de culto de los ’90, Los Telépatas, reapareció sorpresivamente en un recitalajeno en el Salón Pueyrredón, provocando un bombardeo de mensajes de textopara avisar a otros fans.
La banda de culto de los ’90, Los Telépatas, reapareció sorpresivamente en un recital ajeno en el Salón Pueyrredón, provocando un bombardeo de mensajes de texto para avisar a otros fans.
Sin aviso, la legendaria banda de culto del rock argentino de los '90 se apareció como si nada en uno de los últimos bastiones del rock porteño, el Salón Pueyrredón. «Bueno, somos Los Telépatas, y volvemos con un clásico», dijo el cantante Pepe Telépata mientras empezaban a salir de su órgano Yamaha modelo '69 las tres inconfundibles notas de «Chica Tóxica».

Concebido como un chistoso homenaje al sonido sixties del Swingin London, condimentado con ingenuas ironías porteñas, Los Telépatas influyeron a toda la escena del rock sixtie y garagero que abunda en el rock argentino actual, y hasta superstars como los Babasónicos reconocen la influencia de los autores de «La Lancha» (nada menos que la irónica versión de «La Balsa» de Los Gatos, pero adaptada a la Argentina del uno a uno).

Si bien buena parte del público que esperaba ver a otros músicos no entendía nada, muchos fans de este conjunto mítico mandaron avisos que provocaron un bombardeo desesperado durante los escasos 40 minutos de la performance telépata, y todo el resto de la noche. Salvo por la evidente nueva baterista, muy virtuosa y conocedora de cada tipo de ritmo (por algo fue contratada en Liverpool junto a su banda The Beladies), a simple vista la formación del grupo parecía la que se separó a fines de los '90 en medio de una estresante gira por los Países Bajos y Escandinavia. Pero no, el guitarrista original, Matías Pérez Andrade (en estos tiempos convertido en escritor y crítico de arte) ahora toca el bajo, mientras que el bajista Favio es ahora el guitarrista, sin que nadie explique las razones de este curioso enroque.

Lo cierto es que cada tema sonaba aún mejor que en el CD producido por Tweety Gonzalez que hoy es considerado una joya de colección. «Me gustan las francesas», «Yo no soy John Wayne», un «Nubes del humo en el cafetín» dedicado a Gardel -seguramente revolviéndose en su Panteón de Sadaic ante la idea de un Café de los Angelitos donde no se fuma-, y un romántico «Enamorada», con concisas aclaraciones tipo «no vamos a tocar temas nuevos, hoy sólo clasicos» y una promesa de nuevo CD. Todo terminó en una seria declaración del cantante, ante el pedido insistente de un bis con «La Lancha»: «No sería digno tocarla ahora que Los Gatos se juntan y todos por primera vez la vamos a escuchar como era de verdad, en serio como en los '60».

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