23 de noviembre 2006 - 00:00

Remake redundante y fallida

Salvo para losfanáticos delhorror extremo(lo hay y enabundancia),esta precuela de«La Masacre deTexas» noagrega nadanuevo a un temaexprimido yahasta elcansancio.
Salvo para los fanáticos del horror extremo (lo hay y en abundancia), esta precuela de «La Masacre de Texas» no agrega nada nuevo a un tema exprimido ya hasta el cansancio.
«La Masacre de Texas: el inicio» (Texas Chainsaw Massacre: The Beginning, EE.UU., 2006). Dir.: J. Liebesman. Int,; J. Brewster, T. Handley, L. Tergesen, R.L. Ermey.

Hace tres años, el productor Michael Bay se tomó como algo personal lograr un éxito de taquilla con un film de bajo costo y tan pocas posibilidades de sorprender al público como una remake de «La Masacre de Texas». Hizo un buen trabajo, que lamentablemente no se repite en este innecesario bonus que no puede interesar mucho a los neófitos ni ofrecer algo nuevo a los fans del film de culto de Tobe Hooper. La acción transcurre en 1969, cuando la violencia latente de Vietnam y el cierre de un importante establecimiento industrial son utilizados como movilizadores sociales de las masacres venideras (tanto en el metraje subsiguiente de este film como toda la saga del hombre de la motosierra loca). Por supuesto, la trama muestra cómo unos psicópatas raptan a unos hippies para someterlos a todo tipo de actos aberrantes. A los fans del cine gore seguramente les entusiasmará saber que los villanos de este film degenerarán mucho más en oportunidades posteriores (los que no lo son vayan sabiendo que se trata de una película fuerte como pocas).

El director australiano Jonathan Liebesman, autor del buen film de terror nunca estrenado en nuestros cines «Darkness falls» (con un ratón diabólico), hizo lo que pudo por potenciar la intensidad a partir de las escenas truculentas de un guión difícilmente mejorable desde cualquier otro punto de vista. Para colmo, el excelente sheriff demente R. Lee Ermey, que podría haber mejorado la película, tuvo un problema personal que lo alejó del set y limitó sus bienvenidas apariciones.

Por eso salvo los fans a muerte del gore, nadie más debe buscar lo que no hay en esta precuela de una masacre a la que han exprimido hasta dejar casi sin sangre.

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