19 de enero 2005 - 00:00

Remeda el guión de una película

Remeda el guión de una película
Lucía Puenzo, «El niño pez» (Rosario, Beatriz Viterbo Editora, 2004, 169 págs.)

Vertiginosa como una road movie, esta novela de Lucía Puenzo tiene todos los ingredientes de un buen guión: sexo, violencia, amor y locura. Como es sabido, la autora cuenta con una respetable trayectoria como guionista de cine y televisión, y esto se percibe claramente en los contenidos de esta apasionada historia de amor fou que termina derivando en un pintoresco thriller a la criolla. Quien cuenta la historia es Serafín, un simpático perrito fascinado por su dueña, la conflictiva Lala, una adolescente de clase alta que no tiene amigos y detesta a su familia, integrada por una madre frívola y escapista, un padre depresivo y egoísta y un hermano drogadicto. La identidad perruna del narrador le suma gracia al relato y adquiere por momentos la invisibilidad de un narrador omnisciente, aunque como bien aclara Serafín, él sólo narra lo que ve con sus propios ojos.

El conflicto estalla cuando Lala mata a su padre -un escritor muy exitoso-al descubrir que éste ha tenido sexo con el amor de su vida, la Guayi, una hermosa paraguayita contratada para tareas de limpieza con la que Lala pensaba huir al Paraguay e instalarse frente al lago Ypacaraí.

Tras el asesinato del escritor, la Guayi desaparece, y es allí cuando se inicia el agitado periplo de Lala de Buenos Aires al Paraguay, donde conoce al abuelo de la Guayi. El la pone al tanto de algunos siniestros episodios en la vida de su nieta, mitificados a través de la leyenda del niño pez.

La novela se lee con interés, pero el intenso fluir de las acciones y la buena ambientación de cada episodio no logran disimular el esquematismo de sus personajes. Los actos de Lala no parecen tener relación con el mundo real, ni tampoco resonancia en su ya conflictiva personalidad. Todos los personajes parecen moverse dentro de una historieta negra e incluso Lala, a pesar de sus heridas y pesares, tiene todo el status de una heroína posmoderna, con sus excentricidades y caprichos.

Patricia Espinosa

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