4 de enero 2006 - 00:00

Revisa enigmas esenciales notable obra sobre Kafka

Revisa enigmas esenciales notable obra sobre Kafka
Roberto Calasso. «K.» (Barcelona, Anagrama, 2005, 360 págs.)

Cuando se trata de explicar un asunto o situaciónabsurdamente complicadao extraña se sueleusar el adjetivo « kafkiano» o «kafkiana», términos aceptados ya por diccionarios. El uso popular de ese calificativo ratifica la influencia mundial de las fantasías literarias del genial escritor checo, cuyas pocas obras, salvadas de su orden de que fueran destruidas por su amigo Max Brod, hicieron que los ensayos e interpretaciones sobre ellas hoy pueblen frondosas bibliotecas. Entre las más famosas se encuentran las que le dedicaran Walter Benjamin, Elias Canetti y Maurice Blanchot, a los que cabe agregar -y con nota destacada- los comentarios de Borges, y los textos de los nombres más destacados de la ensayística contemporánea: George Steiner, Harold Bloom y Claudio Magris. A ellos se suma con ésta obra, de manera magistral, Roberto Calasso, escritor y editor, considerado una de las estrellas de las letras italianas y del actual panorama europeo.

«A partir de cierto punto ya no hay vuelta atrás. Hay que llegar a ese punto»,
recuerda Calasso que anotó Kafka en uno de sus aforismos, para afirmar que «un paso más allá comienzan sus historias». Del mismo modo, este inclasificable ensayo, que algunos han conceptuado de «posmoderno», busca ir «un paso más allá» de lo dicho sobre Kafka, pero pensando desde Kafka, desde su vida y su obra, porque -sostiene Calasso- que «sólo se lo puede entender si se lo lee literalmente e iluminado por su propia luz». Así, apoyándose esencialmente en las novelas «El Proceso» y «El Castillo», pero recurriendo a cada instante al resto de su obra, Calasso introduce al lector en los conflictos internos y en los pensamientos de fascinante narrador checo. Y a partir de allí la obra comienza a desplazarse hacia temas que fundamentan y trasciende la obra de Kafka: el poder, la autoridad, la culpa, el castigo, la elección, la condena, el sacrificio, la fatalidad, lo judío, la pérdida de sí, la soledad, lo inexplicable. No recuerda que ese mundo oscuro, inasible, tortuoso es el que al leer a Kafka intuímos como el nuestro. Un mundo ausente de dioses y de héroes y donde lo religioso ha sido desplazado por un poder totalitario que convierte al individuo en masa. «Sin conocer el Holocausto o el Gulag soviético, la agudísima sensibilidad de Kafka prefiguró la inminencia de un poder absoluto que obviaria el caracter sagrado de la humanidad», señaló un comentarista .

Este libro que parece un ensayo o una antología de aforismos, es en realidad una notable y densa obra de creación, que se sirve de Kafka para iluminar a otros autores, como Beckett o Borges. No es exactamente un libro para la playa, de esos para devorar, como dicen los glotones de las letras, sino para paladear en cada una de sus resonancias, que remiten siempre a los enigmas esenciales de lo humano.

M.S.H.

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